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Los frenos representan uno de los elementos fundamentales de la
seguridad de los automóviles.
El líquido de frenos es el encargado de transmitir la presión a todos
los componentes hidráulicos responsables del control del vehículo.
Está compuesto esencialmente por esteres de poli glicoles con diversos
productos químicos adicionales con el fin de ofrecer las siguientes
características fundamentales:
- Excelentes propiedades lubricantes: Con el fin de
garantizar la movilidad de los mecanismos.
- Elevado punto de ebullición: Con el fin de evitar la
formación de burbujas por altas temperaturas en las zonas próximas a los
elementos de fricción.
- Alta conductividad térmica:
Con el fin de disipar el calor al que está sometido.
- Elevada tensión superficial: Con el fin de evitar la
formación de las burbujas generadas por el vacío producido al soltar el
freno.
- Bajo punto de congelación: Con el fin de evitar su
solidificación a bajas temperaturas. Para ello se utilizan aditivos que
le dan su propiedad higroscópica, es decir que absorbe fácilmente la
humedad transmitida por el despresurizador de la tapa del depósito, la
cual debe facilitar la entrada de aire para evitar la formación de vacío
cuando el líquido empieza abajar de nivel.
- Compatibilidad química:
Químicamente compatible con los materiales utilizados en todo el
circuito hidráulico, en especial con los elementos de caucho.
- Protección anticorrosiva: Proporcionar protección contra la
corrosión en los elementos internos del circuito hidráulico.
La corrosión puede provenir de dos causas: la interacción electroquímica
del líquido con los demás materiales del circuito hidráulico, o la
absorción de agua debido a su propiedad higroscópica.
Al mezclarse el líquido de frenos con el agua se producen 2 efectos:
primero se crea una emulsión altamente corrosiva y segundo se disminuye
drásticamente el punto de ebullición. Para evitarlo es necesario
reemplazar el líquido completamente de manera periódica y procurar no
lavar el compartimiento del motor con agua o vapor a presión que
produzca absorción de humedad en el depósito del líquido.
A este respecto, es de destacar que para determinar a escala de
laboratorio la resistencia a la corrosión de los componentes de
automoción, se emplean las cámaras de ensayos acelerados.
CCI desarrolla desde el año 1967, bajo la certificación AENOR, cámaras
de ensayos de atmósferas químicamente activas, de corrosión acelerada y
de simulación climática para investigación y control de calidad. A este
respecto es de destacar que CCI ha fabricado este tipo de cámaras de
ensayos para las entidades de la máxima relevancia y los centros de
investigación más prestigiosos existentes en la actualidad, tales como
el Instituto Eduardo Torroja (CSIC), etc.
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