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Según concluye un estudio realizado por científicos del Instituto
Potsdam para la Investigación del Impacto Climático (PIK) y del
Departamento de Física de la Tierra II de la Universidad Complutense de
Madrid (UCM), se estima que el umbral de aumento de temperatura para una
fusión total del manto de Groenlandia se sitúa en 1,6 grados
centígrados.
El tiempo que transcurra antes de una pérdida sustancial del hielo de
Groenlandia depende en gran medida del nivel de calentamiento que se
alcance. "Cuanto más se supere el umbral, más rápido se fundirá el
hielo", explicó Alexander Robinson, investigador del Departamento de
Física de la Tierra II de la UCM y autor principal del estudio.
Las previsiones de aumento de temperatura a medio-largo plazo se sitúa
en ocho grados centígrados. Este calentamiento daría lugar, según el
estudio, al derretimiento de una quinta parte de Groenlandia en
aproximadamente 500 años y una pérdida completa en unos 2.000 años.
"Este plazo de tiempo podría no verse como un colapso rápido", dice
Robinson. "Sin embargo, en comparación con lo que ha sucedido en la
historia de nuestro planeta, es considerablemente rápido. Y podríamos
estar ya rozando el umbral crítico.
Una fusión del hielo terrestre groenlandés podría contribuir a largo
plazo a un aumento del nivel del mar de varios metros, lo que afectaría
a muchos millones de personas que viven en la costa.
"Nuestro estudio demuestra que, bajo ciertas condiciones, la pérdida de
hielo en Groenlandia se convierte en irreversible. Esto apoya la idea de
que los mantos de hielo son un elemento crítico en el sistema de la
Tierra", señaló Andrey Ganopolski, jefe del equipo del PIK.
"Si la temperatura global rebasa significativamente el umbral durante
mucho tiempo, el hielo se seguirá derritiendo, de forma que incluso si
después de muchos miles de años el clima volviese a su estado
preindustrial, el derretimiento anterior impediría un nuevo crecimiento
del manto en Groenlandia".
La investigación se ha llevado a cabo mediante el uso de simulaciones
por ordenador del manto de Groenlandia y su clima regional. Estos
modelos realizan los cálculos de estos sistemas físicos, incluyendo los
procesos más importantes, por ejemplo las retroacciones climáticas
asociadas con los cambios en las nevadas debidos a la influencia del
calentamiento global.
Para estudiar las consecuencias del cambio climático se emplean las
cámaras de investigación climática.
En este tipo de cámaras, no solo se pueden simular condiciones
ambientales variables de temperatura y humedad, sino también de
radiaciones solares y atmósferas gaseosas modificadas (ozono, CO2,
etc.,) en función de los entornos de investigación que se pretendan
estudiar.
CCI viene desarrollando desde 1967, bajo la certificación AENOR, cámaras
de simulación climática, entre las que se encuentran las cámaras de
crecimiento ambiental capaces de reproducir las condiciones
climatológicas más diversas. A este respecto es de destacar que CCI ha
desarrollado este tipo de cámaras para el Consejo Superior de
Investigaciones Científicas (CSIC), entre otras entidades relevantes y
universidades diversas.
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