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Según un trabajo publicado por la revista Nature, un grupo de
investigadores del Observatorio Europeo Austral (ESO), el Observatorio
Armagh (Reino Unido) y el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) han
desarrollado una novedosa técnica denominada “espectropolarimetría” la
cual permite analizar tanto el brillo como los colores del espectro de
la luz solar reflejada por la Tierra, utilizando la Luna como espejo,
así como también analizar la luz de otros planetas, con el fin de
deducir si presentan los mismos signos climáticos.
Analizando la luz polarizada reflejada, los científicos catalogaron
combinaciones de elementos químicos propias de la Tierra, tales como las
cantidades de oxígeno, ozono y agua, así como también variables
climatológicas y vegetación, una de las mejores pistas para determinar
la existencia de sistemas de vida complejos. Las plantas permiten un
estudio más detallado porque absorben todo el espectro de longitudes de
onda de la fotosíntesis inferiores al IR, pero reflejan la luz que está
por encima de este color, para no calentarse en exceso.
Los investigadores consiguen así deducir que la atmósfera de la Tierra
es parcialmente nubosa, que parte de su superficie está cubierta de
océanos, y que hay plantas. También se pueden detectar cambios en la
cobertura de nubes y en la cantidad de vegetación en diferentes
momentos, dado que la luz reflejada por la Luna proviene de diferentes
partes de la Tierra.
Para realizar la investigación se ha utilizado la nueva generación de
telescopios astronómicos, tal como el Telescopio Europeo E-ELT.
Con este instrumento se podrá seguir mejor la pista de los biomarcadores,
de los cuales, el más común está formado por oxigeno, vapor de agua y
dióxido de carbono, componentes fundamentales para el metabolismo de las
primeras formas de vida en la tierra, como las bacterias.
Comparando los resultados obtenidos de la Tierra y los semejantes
obtenidos de otros exoplanetas, podríamos deducir la presencia de vida
extraterrestre.
En lo relativo a la investigación de los medios para hacer realidad la
investigación interplanetaria, hay que decir que, tanto la simulación
funcional, como los cambios de clima y los choques térmicos a que son
sometidos los sistemas y mecanismos empleados, satélites, lanzaderas,
aeronaves, personas y sus equipamientos, etc., pueden recrearse a escala
de laboratorio con las cámaras de ensayos e investigación.
En este aspecto CCI viene desarrollando desde el año 1967 cámaras de
ensayos climáticos y de simulación ambiental para investigación y
control de calidad. A este respecto es de destacar que CCI ha
suministrado este tipo de cámaras climáticas a las entidades y centros
de investigación más prestigiosas existentes en la actualidad, tales
como INTA, SENER, EADS CASA, INDRA, AIRBUS, ITACA, UNIVERSIDADES y
CENTROS TECNOLOGICOS DIVERSOS, etc.
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