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Una investigación internacional de mercado refleja la preferencia de la
mayoría de los encuestados de que los teléfonos móviles sean resistentes
a la corrosión y estancos al agua. El resultado demuestra que cada vez
más usuarios exponen sus teléfonos al riesgo de inmersión accidental en
líquidos, o salpicaduras, en sus actividades cotidianas.
Según la encuesta, el agua fue el vertido más común con una media del 30
por ciento de los encuestados confirmando que se les había caído en el
teléfono móvil, seguido por el café (13 por ciento) y el té (8 por
ciento).
"Los teléfonos móviles no solo son susceptibles a derrames accidentales
en bares o cafeterías. Reflejando el creciente papel que desempeñan en
nuestras vidas, esta encuesta descubrió que como media los teléfonos son
rescatados de la lluvia (64 por ciento), la nieve (59 por ciento) e
incluso de la ducha (8 por ciento) y la sauna (3 por ciento), lo que
supone un riesgo para el teléfono expuesto a la humedad que puede causar
daños a largo plazo. Hay una demanda muy real para que estos
dispositivos puedan ser compatibles con prósperos estilos de vida. Los
teléfonos ya no se dejan en la mesa de la oficina, sino que nos
acompañan allí donde vayamos".
Cuando se trata de exponer un dispositivo móvil a los elementos externos
como la arena y el mar, los españoles (77 por ciento) y los franceses
(72 por ciento) son los más propensos a llevar sus teléfonos a la playa.
Solo el 47 por ciento de los encuestados de países con litoral marino
llevan sus teléfonos con ellos para sentarse a la orilla del mar.
"No es una sorpresa que como media más de la mitad de todos los
encuestados (51 por ciento) esperen que la protección contra el agua se
incluya cuando compren un teléfono móvil. Sin ello, los usuarios no solo
necesitan evitar que el líquido entre en contacto con el teléfono sino
tener que considerar el riesgo de causar la corrosión, dañar el
teléfono, sus componentes, y lo que es aún más importante, el contenido
y los datos guardados en él".
Ahora, la compañía P2i ha resuelto el problema gracias al desarrollo de
un recubrimiento repelente al agua, según ha indicado el Doctor Stephen
Coulson, director de la tecnología de protección producida por dicha
compañía.
El revolucionario recubrimiento está basado en la aplicación sobre los
equipos electrónicos de una fina capa de nano-polímero mil veces más
fina que un cabello humano. El resultado es un recubrimiento repelente a
líquidos verdaderamente duradero, que no afecta ni al aspecto ni a las
especificaciones técnicas y funcionales.
Para determinar a escala de laboratorio la resistencia a la corrosión de
los equipos electrónicos, se emplean las cámaras de ensayos acelerados.
CCI desarrolla desde el año 1967, bajo la certificación AENOR, cámaras
de ensayos de atmósferas químicamente activas, de corrosión acelerada y
de simulación climática para investigación y control de calidad. A este
respecto es de destacar que CCI ha fabricado este tipo de cámaras de
ensayos para las entidades de la máxima relevancia y los centros de
investigación más prestigiosos existentes en la actualidad, tales como
el Instituto Eduardo Torroja (CSIC), etc.
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