|
El Banco de Germoplasma de Salamanca, pionero en el estudio y
conservación de hongos, tiene el proyecto de conservar setas de interés
gastronómico y de utilidad en el campo de la Medicina.
El equipo de investigación está interesado en un hongo al que se le
atribuyen propiedades anticancerígenas, el “Ganoderma lucidum”, que
vulgarmente se denomina “pipa”, además de aquellos de interés
gastronómico que se encuentran en peligro de extinción, tales como el
“Boletus edulis” y la seta de cardo o “Pleurotus eryngii”.
Aunque el estudio de los hongos en general es terreno de la
Microbiología, los botánicos están interesados en conservar el micelio,
el conjunto de elementos filamentosos llamados hifas a partir de los
cuales se forma una nueva seta y que se encuentra en el suelo. Al igual
que para las plantas se guardan las semillas para obtener un nuevo
ejemplar, conservar el micelio en buenas condiciones permitiría formar
la nueva seta.
"Tener el micelio ya es un primer paso, ahora hay que analizar si dicho
micelio tiene o no tiene las mismas propiedades que presenta el cuerpo
fructífero, es decir, la seta". En cualquier caso, resulta "mucho más
fácil obtener micelio y replicarlo en placa, porque crece bien, que
obtener el cuerpo fructífero" indica el responsable del proyecto.
La idea de conservar hongos de la misma forma que un banco de
germoplasma tradicional conserva plantas, supone importantes retos. "En
el caso de los hongos, estamos acostumbrados a ver sólo el cuerpo
fructífero. Incluso en algunos hongos las estructuras reproductoras no
salen al exterior, como en el caso de las trufas”.
En definitiva, el hongo sería como un árbol que no se deja ver y las
setas serían sus frutos visibles. Además las esporas son las células
reproductoras de los hongos y son más difíciles de conservar que las
semillas, con el añadido de que es necesaria una compatibilidad genética
adecuada para que se produzca la reproducción sexual y formar los
cuerpos fructíferos.
La investigación a escala de laboratorio se realiza con las cámaras
climáticas de cultivo.
Este tipo de cámaras están formadas por recintos isotérmicos capaces de
generar en su interior temperaturas, humedades relativas, radiaciones
solares y concentraciones de CO2 mediante multidispensadores de caudal
variable.
CCI viene desarrollando desde el año 1967, bajo la certificación AENOR,
armarios frigoríficos, arcones, cámaras frigoríficas, cámaras
criogénicas por nitrógeno líquido y cámaras de congelación termodinámica
mediante maquinaria autónoma para tratamientos, investigación y control
de calidad. A este respecto es de destacar que CCI ha desarrollado este
tipo de cámaras para las entidades de la máxima relevancia y los centros
de investigación más prestigiosos existentes en la actualidad.
www.cci-calidad.com |