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Según un estudio publicado en la revista NATURE, un equipo de
científicos de la Universidad de Princeton (EE UU), las plumas de los
patos inspiran nuevas fórmulas para crear fibras artificiales.
Dicha investigación permite predecir cómo interaccionan los líquidos con
los materiales a partir de determinados factores. Por un lado, sugiere
una explicación a la evolución de fibras naturales, y por otro, permite
estudiar futuras aplicaciones para mejorar los tejidos.
Cuando los patos salen del agua están secos, por eso su plumaje es la
envidia de los ingenieros de tejidos artificiales. Sus fibras naturales,
además de repeler el agua, producen aislamiento térmico exterior.
En el trabajo se han evaluado seis parámetros físicos que predicen cómo
interactuarán una gota líquida y un material compuesto por fibras
flexibles, naturales o artificiales. “Sorprendentemente hemos
descubierto la importancia de la elasticidad en la dispersión de un
líquido en fibras con las mismas condiciones de humedad”.
El estudio es relevante tanto por sus aplicaciones en el campo de la
ingeniería (papel de secado, aerosoles, tejidos impermeables, etc.),
como por la explicación biológica de la adaptación al medio de algunas
aves, excepto en el caso de supervivencia a catástrofes naturales, como
un vertido de petróleo. Por eso, entender estas estructuras es útil para
reaccionar ante las consecuencias del crudo sobre la fauna.
Respecto a las fibras artificiales, el estudio es muy prometedor para el
sector de la ingeniería de materiales, ya que ofrecer mejoras
sustanciales en el campo de la filtración, el aislamiento, la
resistencia a la humedad y la coloración.
En la investigación publicada en Nature se tienen en cuenta fuerzas como
la cohesión, la adhesión y la capilaridad de este tipo de fibras.
La simulación de climatologías adversas se realiza con los simuladores
climáticos de laboratorio, también conocidos como cámaras de
envejecimiento ambiental acelerado.
Estos equipos de laboratorio permiten predecir el comportamiento de los
materiales y los sistemas tras su exposición a las diversas condiciones
atmosféricas adversas a las cuales puedan ser expuestas y estudiar su
resistencia a la intemperie.
CCI viene desarrollando desde 1967 cámaras climáticas de ensayos
ambientales acelerados y simuladores climáticos de laboratorio, entre
los que se encuentran las cámaras tipo METEOTRON, capaces de reproducir
las condiciones climatológicas más adversas que se puedan encontrar en
el universo accesible y acelerarlas a requerimiento. A este respecto es
de destacar que CCI ha desarrollado este tipo de cámaras para el Consejo
Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), institutos y centros
nacionales de energías renovables y compañías relevantes del sector,
entre otras entidades públicas y universidades diversas.
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