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Según una publicación aparecida en la prestigiosa revista Nature, un
equipo de investigadores franceses y norteamericanos confirman que el
nivel de los océanos del planeta está aumentando debido a la
descongelación de los continentes helados, si bien a un ritmo no tan
acelerado como en anteriores predicciones.
El estudio, avalado por la Universidad de Colorado Boulder (Estados
Unidos), lleva implícita la medición de la pérdida de hielo glacial
durante los últimos ocho años dentro del proyecto GRACE (Experimentación
climática y recuperación gravitacional), realizado por la NASA en
colaboración con el Centro Aeroespacial Alemán (DLR).
Los datos muestran que la pérdida global de masa helada es cercana a 4,3
billones de toneladas, lo cual ha provocado que el nivel del mar haya
aumentado doce milímetros en dicho periodo.
"La Tierra está perdiendo una cantidad increíble de hielo cada año que
va a parar al mar; este nuevo estudio nos ayudará a responder a
importantes interrogantes acerca del aumento de su nivel y de cómo las
regiones más frías del planeta están respondiendo al cambio global",
explicó el profesor John Wahr de la Universidad de Colorado Boulder, uno
de los autores del estudio. "El punto fuerte de GRACE es que observa
toda la masa del sistema, incluso aunque su resolución no es lo
suficientemente alta como para permitirnos distinguir las contribuciones
de cada glaciar".
Sólo unos pocos de los 200.000 glaciares planetarios han sido objeto de
labores de vigilancia durante más de 10 años.
En este estudio, el equipo de GRACE descubrió que las cordilleras
asiáticas, como Pamir e Himalaya, sólo han perdido 4.000 millones de
toneladas de hielo anuales.
"Los resultados en esta región supusieron una verdadera sorpresa",
afirmó el profesor Wahr. "Una posible explicación residiría en que las
estimaciones se hacían con datos tomados sobre todo en las partes más
bajas y accesibles de los glaciares en Asia y que los datos se
extrapolaban para inferir el comportamiento de los glaciares a mayor
altitud. Pero a diferencia de los glaciares bajos, muchos de los de gran
altura están todavía en entornos demasiado fríos y sería necesario que
la atmósfera se calentase aún más antes de que las temperaturas subieran
lo suficiente como para provocar deshielos significativos. Por todo ello
es complicado utilizar mediciones terrestres a poca altitud para
calcular resultados del sistema completo".
En relación a los descubrimientos, el científico de la NASA Tom Wagner
indicó: "En este estudio se ha descubierto que los glaciares y los
casquetes pequeños del planeta situados en lugares como Alaska,
Sudamérica e Himalaya contribuyen a que el nivel del mar suba 0,5
milímetros al año. Aunque esta cifra es menor que la calculada con
anterioridad, confirma que se pierde hielo en todo el planeta y que sólo
unas pocas áreas mantienen un precario equilibrio. Los resultados
mejoran los conocimientos que se poseen sobre el deshielo en masas
terrestres, el factor de mayor dimensión y más amenazante de cara a
futuras subidas del nivel del mar".
La opinión científica más generalizada considera que aún estamos a
tiempo de frenar este proceso, siempre y cuando exista una resuelta
intención por conseguirlo.
Para lograrlo resulta imperioso desarrollar medidas urgentes tendentes a
frenar los cambios climáticos, como por ejemplo:
a) Reducir el consumo de los automóviles, disminuyendo su peso,
mejorando los motores y la transmisión, reduciendo la fricción
aerodinámica, disminuyendo el coeficiente de rozamiento de los
neumáticos, etc.
b) Hacer más eficiente el uso energético de las industrias y las
edificaciones.
c) Estimular y acelerar la investigación y el desarrollo de tecnologías
basadas en las energías renovables.
d) Poner freno a la deforestación.
e) Estimular la reforestación.
Para estudiar las consecuencias del cambio climático en las especies, se
emplean las cámaras de investigación climática.
En este tipo de cámaras, no solo se pueden simular condiciones
ambientales variables de temperatura y humedad, sino también de
radiaciones solares y atmósferas gaseosas modificadas (ozono, CO2,
etc.,) en función de los entornos de investigación que se pretendan
estudiar.
Este tipo de cámaras se desarrollan a criterio del usuario y sin límite
de tamaño, formato y prestaciones.
CCI viene desarrollando desde 1967, bajo la certificación AENOR, cámaras
de simulación climática, entre las que se encuentran las cámaras de
crecimiento ambiental capaces de reproducir las condiciones
climatológicas más diversas. A este respecto es de destacar que CCI ha
desarrollado este tipo de cámaras para el Consejo Superior de
Investigaciones Científicas (CSIC), entre otras entidades relevantes y
universidades diversas.
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