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Modelos climáticos y descongelación antártica

 

 

 

El cambio climático podría cambiar el ecosistema del mundo, incluyendo la vida marina y terrestre, el clima, las rutas marítimas e incluso las necesidades nacionales de defensa.


Según un estudio realizado por científicos norteamericanos y canadienses del Centro Nacional de Investigación Atmosférica (NCAR) de la Universidad de Washington y de la Universidad McGill, respectivamente, para el año 2040 la capa de hielo que cubre el Artico podría haber desaparecido.

 

Para llegar a esta conclusión, el equipo científico ha efectuado diversas simulaciones con superordenadores que muestran que, de continuar la actual tasa de acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera, para el verano boreal de 2040 sólo quedará una pequeña franja de hielo perpetuo en el norte de Groenlandia y Canadá.


El estudio, que se publica esta semana en la revista "Geophysical Research Letters", analiza el impacto de los gases de efecto invernadero en el Ártico.


“Ya hemos visto grandes pérdidas de hielo oceánico, pero nuestra investigación sugiere que la reducción en las próximas décadas podría ser mucho más dramática que lo que se ha observado hasta ahora”, dijo la científica de NCAR Marika Holland. “Y estos cambios son sorprendentemente rápidos”, añadió.


En una de las simulaciones, el hielo de septiembre se reduce desde seis millones de kilómetros cuadrados a tan sólo dos millones en un período de 10 años. Para 2040, sólo una pequeña superficie de mar de hielo eterno permanecerá a lo largo de las costas de Groenlandia y Canadá, mientras que la mayor parte de la cuenca ártica estaría libre de hielo tras la estación cálida.


Aunque geográficamente se encuentra lejos de la mayor parte del mundo habitado, el derretimiento del hielo ártico podría cambiar el ecosistema del mundo, incluyendo la vida marina y terrestre, el clima, las rutas marítimas e incluso las necesidades nacionales de defensa. “En este juego hay ganadores y perdedores, pero yo pienso que el balance es negativo”, dijo Mark Serreze, científico del Centro Nacional de Datos de Hielo y Nieve de la Universidad de Colorado.

Para Rusia y Canadá, la apertura de las rutas marítimas representarían un beneficio económico, pero el derretimiento masivo del Ártico podría desencadenar una serie de graves consecuencias, tales como la adaptación de la vida salvaje a las nuevas condiciones, la respuesta de las naciones limítrofes a las nuevas fronteras, el incremento del nivel de los océanos, etc.


Los expertos apuntan como causas de la pérdida de hielo que el agua oceánica absorbe más luz solar que el hielo, lo que supondría que áreas marinas libres de hielos acelerarían el riesgo de calentamiento. Además, se espera que el cambio climático influya en la circulación oceánica y que las corrientes más cálidas se dirijan al Ártico.


Los científicos sugieren que la única forma de aminorar la pérdida de hielo, provocada por el calentamiento global, es la puesta en marcha de agresivas medidas de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, cuestión que ya hemos visto que no es tarea fácil mientras no exista una conciencia real por parte de los gobernantes de los países desarrollados.


Como se puede ver, resulta imperioso desarrollar medidas urgentes tendentes a frenar los cambios climáticos, como por ejemplo:


a) Reducir el consumo de los automóviles, disminuyendo su peso, mejorando los motores y la transmisión, reduciendo la fricción aerodinámica, disminuyendo el coeficiente de rozamiento de los neumáticos, etc.


b) Hacer más eficiente el uso energético de las industrias y las edificaciones.


c) Estimular y acelerar la investigación y el desarrollo de tecnologías basadas en las energías renovables.


d) Poner freno a la deforestación.


e) Estimular la reforestación.


Para el estudio de cultivos de plantas, su crecimiento y su desarrollo evolutivo, germinación de semillas, etc., bajo diversas condiciones ambientales, se emplean las cámaras de investigación climática.


En este tipo de cámaras, no solo se pueden simular condiciones ambientales variables de temperatura y humedad, sino también de radiaciones solares y atmósferas gaseosas modificadas (ozono, CO2, etc.,) en función de los entornos de investigación que se pretendan estudiar.


Este tipo de cámaras se desarrollan a criterio del usuario y sin límite de tamaño, formato y prestaciones.


CCI viene desarrollando desde 1967, bajo la certificación AENOR, cámaras de simulación climática, entre las que se encuentran las cámaras de crecimiento ambiental capaces de reproducir las condiciones climatológicas más diversas. A este respecto es de destacar que CCI ha desarrollado este tipo de cámaras para el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), entre otras entidades relevantes y universidades diversas.

 

www.cci-calidad.com

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