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Una vez más, los insectos vuelven a ser los protagonistas inspiradores
de los científicos: Telas de araña para estudiar materiales textiles de
alta resistencia mecánica, aves para inspirar nuevas tecnologías
aeronáuticas, cefalópodos para diseñar sistemas de propulsión submarina,
alas de libélula para diseñar velas náuticas, etc., son buenos ejemplos
de ello.
Así, un equipo de investigadores del departamento de ingeniería
aeronáutica de la Universidad Nacional de Seúl en Korea, ha desarrollado
un nuevo sistema de cierre y apertura textil tres veces más fuerte y
silencioso que el de la conocida marca Velcro. Se trata de un nuevo
descubrimiento, fruto de la observación de las características de las
alas de los escarabajos.
El un nuevo material posee múltiples aplicaciones, que abarcan desde los
utensilios para el hogar, hasta la tecnología aeronáutica, biosensores y
otras áreas más.
Por otra parte, otro grupo de científicos de la Universidad de Costa
Rica (UCR) y del Instituto Nacional de Biodiversidad (INBio), estudian
las características ópticas de los escarabajos dorados.
Se trata de coleópteros con tonalidades metálicas, cuyas alas podrían
esconder secretos del comportamiento entre insectos o inspirar para
crear materiales biomiméticos (imitación de su composición natural).
Esta investigación estudia 40 especies pertenecientes a la familia
Scarabaeidae y divididas en los géneros Chrysina, Pelidnota y Strigidia.
Sus colores no solo son dorados y plateados, sino también verdes, azules
y rojos metalizados. El estudio pretende analizar las propiedades
ópticas cuando la luz se refleja en sus élitros, al ser estos expuestos
a haces de luz visible y ultravioleta.
Hasta el momento, los investigadores han encontrado que la luz, al
reflejarse, adquiere ciertas características que son perceptibles al ojo
humano solo a través de ciertos filtros.
Una de las hipótesis sobre la funcionalidad biológica de esta propiedad,
de acuerdo con Solís, es la posibilidad de que los escarabajos tengan
una especie de filtros en sus ojos que los hagan verse entre ellos,
oscuros (y no de color metálico). “Podrían reconocerse en medio de la
vegetación, cuando cualquier otro depredador los confundiría, dado que
se camuflan al reflejar su ambiente”.
Paralelamente, en los laboratorios del Centro de Investigación de
Estructuras Microscópicas (Ciemic) de la UCR, métodos como la
criogenización se usan para hacer cortes limpios de las alas de estos
insectos y estudiar por medio de microscopía electrónica cómo se forman
las capas sucesivas de sus materiales, las cuales podrían poseer índices
de refracción diferentes.
El equipo de investigadores manifiesta que al conocerse la
microestructura de capas que da esa coloración metálica, y al saber cómo
se comporta óptica y mecánicamente, se podría emplear este conocimiento
para encontrar aplicaciones militares de camuflaje, diseño de nuevos
materiales y sistemas, etc.
Para llevar a cabo estas investigaciones se emplean los microscopios
electrónicos y las cámaras de ensayos de simulación solar. Este tipo de
cámaras pueden ser de pequeño tamaño, para laboratorio experimental, o
de gran tamaño para grandes cantidades de productos.
CCI viene desarrollando desde 1967 cámaras de simulación climática,
entre las que se encuentran las cámaras de fotoestabilidad capaces de
reproducir las dosis de exposición solar más representativas de la
diversa climatología existente en nuestro planeta. A este respecto es de
destacar que CCI ha desarrollado este tipo de cámaras para el Consejo
Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), industrias
farmacéuticas, alimentarias, cosméticas y fitosanitarias, entre otras
entidades relevantes y universidades diversas.
En la imagen se representa una cámara de xenon de sobremesa, si bien CCI
también fabrica cámaras combinadas de simulación climática, sin límite
de tamaño.
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