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Un informe elaborado por la auditora Giahsa en el edificio de
decantación primaria de la desalinizadora de Matalascañas, aprecia "un
avanzado estado de degradación". Y apunta que "los daños en la
estructura de hormigón se deben tanto a la falta de mantenimiento
preventivo como a la falta de funcionamiento del sistema de extracción
de gases y olores, que habría contribuido bastante a evitar los daños
por corrosión y oxidación, mejorando las condiciones ambientales de la
instalación".
El hecho de que la compañía petrolera Repsol haya estado vertiendo miles
de metros cúbicos de agua con una alta conductividad (salina) a la
instalación playera no ha hecho más que acelerar el proceso de
degradación en curso, además de provocar graves daños en la red de
alcantarillado. Estos residuos proceden de la explotación de los pozos
de gas del proyecto Poseidón, que al agotarse añaden agua en su proceso
de tratamiento.
Giahsa recuerda que las instalaciones costeras de depuración necesitan
un programa de mantenimiento acorde con su ubicación, en un ambiente
marino, y subraya que "simplemente con haber mantenido en funcionamiento
el sistema de extracción de gases y realizar tratamientos superficiales
de pintura las instalaciones podrían haberse mantenido en perfecto
estado de conservación y funcionamiento".
El informe entregado al Ayuntamiento de Almonte para su evaluación,
recalca que "prácticamente la totalidad de los equipos de decantación
primaria se encuentran fuera de servicio, incluidos el sistema de
extracción de olores. Sólo marchan el decantador central, el bombeo de
elevación y una de las bombas de fangos en exceso".
Se aprecia en la investigación "un preocupante nivel de corrosión, no se
encuentra el sello de inspección en el calderín del grupo de presión de
agua de servicio (sólo el timbre original de 1989 del Gobierno vasco),
se observa un filtro de bandas parado y con las telas llenas de fango,
entre otros desperfectos".
El panorama que dibuja la inspección técnica desvelada por Giahsa añade
que "los decantadores perimetrales se encuentran parados, uno lleno de
agua, el otro, vacío, pudiéndose apreciar el pésimo estado de los
canales perimetrales, canales de vertido de sobrenadantes y corrosión de
herrajes".
Según Giahsa, "las operaciones de mantenimiento necesarias para
conseguir el buen funcionamiento de la instalación no son complejas y su
coste económico debe estar incluido en la explotación del
concesionario".
Todo esto lleva a Giahsa a concluir que la concesionaria (Aqualia) no ha
cumplido en este tiempo con las obligaciones contractuales.
Para determinar a escala de laboratorio la resistencia a la corrosión
marina de los materiales metálicos, se emplean las cámaras de ensayos
acelerados.
CCI desarrolla desde el año 1967, bajo la certificación AENOR, cámaras
de ensayos de atmósferas químicamente activas, de corrosión acelerada y
de simulación climática para investigación y control de calidad. A este
respecto es de destacar que CCI ha fabricado este tipo de cámaras de
ensayos para las entidades de la máxima relevancia y los centros de
investigación más prestigiosos existentes en la actualidad, tales como
el Instituto Eduardo Torroja (CSIC), etc.
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