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El proyecto Adaptaclima está suscrito al programa europeo Sudoe, en el
que participa España con las comunidades autónomas de Extremadura,
Galicia, País Vasco, Cantabria, y otras regiones de Francia y Portugal.
Su objetivo es estudiar el cambio climático en base a los recursos
naturales en diferentes áreas del Suroeste de Europa.
Para realizar estos estudios se ha contado con los resultados del
proyecto europeo Prudence, una iniciativa basada en los últimos avances
en proyecciones de cambio climático para Europa. Para ello, se han
tenido en cuenta prescripciones de distintas instituciones
meteorológicas europeas usando modelos climáticos regionales.
La Red de Información Ambiental de Andalucía (Rediam), un órgano
adscrito a la Consejería de Medio Ambiente ha elegido Córdoba como
centro de un estudio del proyecto europeo Adaptación al cambio climático
(Adaptaclima).
Este organismo ha llevado a cabo una simulación para el horizonte
2071-2100, contemplando dos escenarios distintos que plantean
consecuencias del cambio climático basados en una serie de horquillas de
temperatura y precipitaciones.
La primera conclusión obtenida es la denominada como A2 , relacionada
con un mayor incremento de las emisiones derivadas de un incremento de
la población a escala global en el último tercio del siglo.
Tomando como ejemplo a Córdoba en el periodo citado, con una subida de
la temperatura media de entre 2,5 y 4,5 grados y una disminución de las
precipitaciones de 200 litros por metro cuadrado, se prevé la pérdida de
un tercio de las lluvias medias que caen actualmente en las zonas objeto
del estudio, que van desde la Campiña Sur, hasta Sierra Morena pasando
por la vega del Guadalquivir y la capital. Con este escenario extremo y
en el peor de los caso, se advierte de que las temperaturas podrían
subir una media de siete grados.
En la segunda de las simulaciones, el incremento de las temperaturas es
más moderado que en el expresado anteriormente. El incremento de la
temperatura será de entre 1,5 grados y 2,5 grados, cuestión que sigue
representando una realidad preocupante si se tiene en cuenta que en los
últimos años se viene observando un relativo incremento de las
temperaturas medias.
Además, el informe augura que aumentará el número de días y de noches
cálidas en cada año debido a los efectos de los procesos estudiados.
Según esta teoría, en el escenario más extremo las noches con más calor
se aumentarán hasta 70 y en la simulación moderada este incremento será
de 60.
Otra conclusión es que "se va a producir una homogeneización de los
climas característicos de sierra y de valle, en detrimento de los de la
sierra".
Todos los datos que se utilizan y los que van a servir para desarrollar
planes de simulación del cambio climático serán posibles gracias a las
más de 2.000 estaciones meteorológicas integradas en la Red Ambiental de
Andalucía. Estas instalaciones "monitorizan" a diario las ocho
provincias andaluzas para conocer las dos variables clave para el
estudio del cambio climático: la temperatura y las precipitaciones.
Estas estaciones recogen diariamente sus datos y los envían a un nodo
central desde el que se remiten a expertos ambientales para que éstos
clasifiquen los valores hallados. De este modo, se puede saber cómo ha
evolucionado la pluviometría en una determinada zona en un plazo de
tiempo predeterminado.
Todo ello ayudará a prevenir lo que se ha convertido en una de las
mayores preocupaciones de la sociedad actual: el cambio climático a
nivel global, ya que se trata de un hecho que cambiará los estándares de
vida tal como los conocemos, y alterará el entorno natural del que
dependemos, si no se toman medidas drásticas al respecto.
“Debemos estar preparados para vivir invierno secos y calurosos y para
padecer hasta 50ºC de temperatura en verano, como algo casi cotidiano”.
Como se puede ver, resulta imperioso desarrollar medidas urgentes
tendentes a frenar los cambios climáticos, como por ejemplo:
a) Reducir el consumo de los automóviles, disminuyendo su peso,
mejorando los motores y la transmisión, reduciendo la fricción
aerodinámica, disminuyendo el coeficiente de rozamiento de los
neumáticos, etc.
b) Hacer más eficiente el uso energético de las industrias y las
edificaciones.
c) Estimular y acelerar la investigación y el desarrollo de tecnologías
basadas en las energías renovables.
d) Poner freno a la deforestación.
e) Estimular la reforestación.
Para el estudio de cultivos de plantas, su crecimiento y su desarrollo
evolutivo, germinación de semillas, etc., bajo diversas condiciones
ambientales, se emplean las cámaras de investigación climática.
En este tipo de cámaras, no solo se pueden simular condiciones
ambientales variables de temperatura y humedad, sino también de
radiaciones solares y atmósferas gaseosas modificadas (ozono, CO2,
etc.,) en función de los entornos de investigación que se pretendan
estudiar.
Los nuevos sistemas de iluminación fotosintéticamente activa, basados en
la tecnología optoelectrónica, se seleccionan en base a clorofilas,
carotenoides, etc., con controles precisos del espectro de la radiación
y la intensidad, fotoperiodo y localización geográfica.
Este tipo de cámaras se desarrollan a criterio del usuario y sin límite
de tamaño, formato y prestaciones.
CCI viene desarrollando desde 1967, bajo la certificación AENOR, cámaras
de simulación climática, entre las que se encuentran las cámaras de
crecimiento ambiental capaces de reproducir las condiciones
climatológicas más diversas. A este respecto es de destacar que CCI ha
desarrollado este tipo de cámaras para el Consejo Superior de
Investigaciones Científicas (CSIC), entre otras entidades relevantes y
universidades diversas.
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