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Se trata
de "La Virgen, el Niño Jesús y Santa Ana", la obra de Leonardo que
comenzó a ser restaurada por un equipo de 20 profesionales, cuyo trabajo
parece haber afectado al efecto que el artista le dio, a la vez de
haberle agregado un brillo que la obra original no poseía.
La Virgen, el Niño Jesús y Santa Ana es una de las obras más bellas de
Leonardo que se exponen en el Louvre, y que está ahora bajo análisis
debido a que la restauración que se le está realizando le está agregando
un brillo que no es propio de las pinturas de Da Vinci.
En la
imagen podemos observar la obra, antes y después de la restauración.
El museo francés decidió hace 17 años no restaurarla, por las dudas
respecto de cómo encarar semejante trabajo, puesto que no eran
confiables los solventes en cuanto al efecto que podían tener sobre el "sfumato"
(técnica creada por Da Vinci).
Sin embargo, en 2010 comenzaron efectivamente los trabajos de
restauración, a cargo de un comité internacional compuesto por 20
personas.
A la vista de los resultados detectados por algunos expertos, estos
alzaron la voz para denunciar que la restauración amenazaba con borrar
de los rostros de la Virgen y el Niño el "sfumato" y que proporcionaría
a la obra unos brillos que nunca tuvo, además de que la intervención era
demasiado agresiva.
El Louvre se defendió entonces argumentando que las acusaciones no
tenían fundamento alguno y que los trabajos eran necesarios y urgentes,
pues se estaban borrando los rostros del Niño y de Santa Ana, así como
detalles del vestido de la Virgen y del paisaje del fondo.
No obstante, dos reputados miembros del comité científico abandonaron el
proyecto, y aunque ninguno ha explicado sus motivos, están en desacuerdo
con el método seguido en la restauración de la obra.
Esta incomprensible noticia, fruto previsiblemente de una decisión
irresponsable y negligente, representa una lamentable y probablemente
irreversible pérdida del valor artístico de una obra irrepetible que
pertenece al patrimonio de la humanidad.
Desconocemos si existe una solución para recuperar la apariencia
original de la obra, pero lo que sí creemos es que la restauración de
obras tan preciadas, no debería quedar al albedrío de comisiones
museísticas tan irresponsables.
Leonardo Da Vinci comenzó a pintar esta obra inacabada (óleo sobre
tabla, de 168 por 130 centímetros) hacia 1503.
Es de destacar que en España, para los tratamientos previos de
restauración, CCI viene desarrollando desde el año 1967, bajo la
certificación AENOR, cámaras de anoxia totalmente respetuosas con las
obras de arte, para la eliminación de insectos xilófagos mediante
atmósferas inertes con climas controlados. A este respecto es de
destacar que CCI ha desarrollado este tipo de cámaras para entidades de
la máxima relevancia tales como el Museo de América, Museo del Traje,
Arzobispado de Oviedo, Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC), etc.
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