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Aunque el suceso parezca un hecho
aislado, que lo es, y que Namibia represente para algunos un remoto
lugar de la superficie terrestre, que también puede ser considerado así,
a groso modo, lo cierto es que esto no ha hecho más que empezar.
Veamos la noticia:
El misterio de la esfera metálica que cayó del cielo en Namibia, y que
ha desatado un pánico considerable en dicho lugar, convirtiéndose en
noticia por toda la red, es con toda probabilidad un tanque de gasolina
de un proyectil comúnmente utilizado para poner en órbita a algún tipo
de satélites. Vean a continuación las imágenes de un depósito de
combustible nuevo, a la izquierda, y de la esfera encontrada, a la
derecha.
El depósito, vacío interiormente y "formado por una aleación metálica
conocida por el hombre", según comentaba el jefe de la policía
científica Pablo Ludik, mide 35 centímetros de altura y pesa seis kilos.
Se compone de dos semiesferas soldadas entre sí. Se encontró en un
cráter de 3,8 metros de diámetro y 33 centímetros de profundidad. Los
científicos examinaron la esfera y llegaron a la conclusión de que era
segura.
Nosotros deducimos que la mencionada “aleación de metálica
conocida por el hombre”, no puede ser otra que aleación ligera de
aluminio o acero al titanio, ambos soldadables mediante cordón en
continuo con gas Argón, y más probablemente la primera, debido a su
ligereza, lo cual demostraría una alta fragilidad y consecuente riesgo
de rotura por esfuerzos mecánicos a bajas temperaturas (en el espacio se
pueden alcanzar temperaturas de -180 ºC fácilmente).
Las autoridades de Namibia avisaron a la NASA y la ESA para tratar de
descubrir el origen del objeto. "Los aldeanos y la policía de la
estación local escucharon varias pequeñas explosiones a tres millas de
distancia y, cinco días después, se encontraron con la bola de metal",
dijo Ludik. Los rumores en Internet comenzaron a expandirse de forma
viral sugiriendo que podría ser evidencia de vida extraterrestre.
Aunque según informó Gawker, la bola lo más probable era un depósito de
combustible para el almacenamiento de hidracina en los cohetes no
tripulados. Un comentarista de Gawker proporcionó la información,
diciendo que era un "39-litre hydrazine bladder tank", que por lo
general "se utiliza en los cohetes no tripulados para el lanzamiento de
satélites, lo que explicaría por qué están cayendo en una huella
geográfica específica". Varias bolas de gran tamaño, han caído en el sur
de África, Australia y América Latina en los últimos 20 años, según los
informes.
Teniendo en cuenta la masiva actividad aeroespacial existente y el
enorme auge de las telecomunicaciones, sin contar la defensa militar, un
crecimiento exponencial en el lanzamiento de satélites al espacio, y en
ausencia de medidas eficaces para la eliminación de la basura espacial,
resulta sencillo predecir que pronto habremos de acostumbrarnos a este
tipo de noticias, (previsiblemente mucho más espectaculares si el
escenario es Nueva York, Londres o Madrid), salvo que se tomen medidas
adecuadas para evitarlo.
Dada la peligrosidad que puede acarrear este tipo de desprendimientos,
tanto para la seguridad de las personas, como para los edificios,
infraestructuras viarias, centrales nucleares, refinerías de petróleo y
gas, etc., etc., no es de extrañar que muy pronto el elenco de
emprendedores buscadores de ideas de negocio, comiencen a registrar sus
propuestas para un posible escudo amortiguador de impactos celestes,
cascos con detectores de proximidad de objetos procedentes del cielo,
radares para uso personal, ampliación de las pólizas de seguro, bufetes
de abogados especializados en demandas a los sectores aeroespaciales, o
vaya usted a saber qué.
Desde nuestro punto de vista, si nuestra ciencia nos permite poner
satélites en órbita y enviar robots a Marte, también es totalmente
posible poner en marcha proyectos de investigación encaminados, no solo
a evitar que los componentes de los artefactos enviados al espacio se
desprendan de sus sistemas de anclaje y entren en el campo gravitacional
terrestre, sino también para implementar métodos capaces de gestionar
los residuos espaciales y su destrucción no contaminante.
En lo relativo a la investigación de los medios para hacer realidad la
conquista aeroespacial, hay que decir que, tanto la simulación
funcional, como los cambios de clima y los choques térmicos a que son
sometidos los sistemas y mecanismos empleados, satélites, lanzaderas,
aeronaves, personas y sus equipamientos, etc., pueden recrearse a escala
de laboratorio con las cámaras de ensayos e investigación.
En este aspecto CCI viene desarrollando desde el año 1967 cámaras de
ensayos climáticos y de simulación ambiental para investigación y
control de calidad. A este respecto es de destacar que CCI ha
suministrado este tipo de cámaras climáticas a las entidades y centros
de investigación más prestigiosas existentes en la actualidad, tales
como INTA, SENER, EADS CASA, INDRA, AIRBUS, ITACA, UNIVERSIDADES y
CENTROS TECNOLOGICOS DIVERSOS, etc.
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