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Velocidad de corrosión en la Antártida. Estudio experimental

 

 

 

La facultad de química del instituto antártico INACH, ha realizado un estudio concerniente a la determinación de la velocidad de corrosión ambiental de los metales en la Antártida.

Se trata de un estudio novedoso que no había sido realizado hasta el momento, cuestión por lo cual es interesante mencionarlo.

La participación del instituto INACH en la Antártida es relevante.

El Instituto Antártico Chileno (INACH) es un organismo público cuya misión es la de planificar, ejecutar y controlar todas las actividades antárticas de carácter científico, tecnológico, logístico, ambiental y de difusión, así como la administración de buena cantidad de las bases antárticas en el Territorio Chileno Antártico.

Además, asesora al Ministerio de Relaciones Exteriores en el cumplimiento de las obligaciones asumidas por Chile en el Sistema del Tratado Antártico, coordinándolas con las del Programa Antártico Nacional. También le corresponde autorizar las actividades científicas que otras instituciones nacionales deseen realizar en la Antártida.

Una estación experimental de corrosión ambiental, o laboratorio natural, consiste en la exposición a la intemperie de determinadas probetas de metal dispuestas sobre bastidores.

En este caso el estudio consistió en la determinación de la velocidad de corrosión del acero galvanizado, acero al carbono, aluminio y cobre, además de sus aleaciones, con el propósito de elaborar un mapa de corrosividad ambiental bajo las condiciones climáticas australes, caracterizado por las bajas temperaturas, que en invierno pueden llegar a los 28 grados bajo cero.

Las conclusiones finales del estudio arrojaron como resultado la detección de altos niveles de dióxido de azufre (SO2), comprobándose que el acero galvanizado, que posee moléculas de zinc superficial, es uno de los más resistentes a la acción del hielo, la lluvia y las bajas temperaturas, respecto a los otros metales analizados.

“Además hemos encontrado altos niveles de cloruros, por su proximidad al agua de mar. En las primeras mediciones encontramos velocidades de corrosión no esperadas, que eran más altas que los promedios habituales. Para nosotros fue un resultado inesperado. El motivo es que existen periodos de tiempo durante los cuales se deposita hielo sobre las probetas, lo que encapsula a las mismas y las aísla del oxígeno, disminuyendo su velocidad de corrosión”, informó la investigadora Rosa Vera.

Según indican, “fue insólito que, al contrario de lo que ocurre en otros lugares, los metales se dañaron más por su contacto con el suelo que por la propia exposición atmosférica, debido a que el hielo sirvió como medio de protección”.

“El SO2 afecta, porque en términos simples, al generarse un medio ácido, se produce un proceso electroquímico, de tal manera que los iones existentes en la atmósfera afectan a los metales, en unos casos actuando como protección, y en otros acelerando la velocidad de corrosión”.

En Europa y Estados Unidos se han realizado estudios en los que se evalúan los elevados costes económicos producidos por la corrosión. En ellos se señala que aproximadamente, de un 20% a un 25% de tales gastos podría evitarse si se emplearan métodos adecuados de protección.

Teniendo en cuenta que la corrosión es un proceso de deterioro progresivo de los metales, como consecuencia del cual estos se van desintegrando paulatinamente, podemos decir que el grado de corrosión es proporcional a la perdida de material, o dicho en otras palabras, a la pérdida de peso del mismo.

Dicho esto, podemos definir como velocidad de corrosión a la velocidad con que los materiales van perdiendo su peso, es decir la pérdida de peso por unidad de tiempo.

Método de ensayo en laboratorio:
Aunque existen diversos instrumentos electrónicos y métodos potenciométricos de medición, podemos decir que el procedimiento más fiable es el método gravimétrico o de pesada con balanza de precisión, conforme a las prescripciones descritas en las diversas normas de aplicación, relativas a la configuración de las probetas, su limpieza y la secuencia de pesadas.

Equipamiento de laboratorio necesario:
Cámara de ensayos de corrosión acelerada con función hielo/deshielo (niebla salina, Kesternich, etc.)
Medios de limpieza y secado.
Balanza de precisión con apreciación de 0.0001 gramo.
Programa de cálculo para la confección del diagrama de velocidad de corrosión.

CCI desarrolla desde el año 1967, bajo la certificación AENOR, cámaras de ensayos de corrosión acelerada y de simulación climática para investigación y control de calidad. A este respecto es de destacar que CCI ha fabricado este tipo de cámaras de ensayos para las entidades de la máxima relevancia y los centros de investigación más prestigiosos existentes en la actualidad, tales como el Centro Nacional de Investigaciones metalúrgicas (CENIM), Empresa Nacional Siderúrgica (ENSIDESA), Instituto de Técnica Aeroespacial (INTA), AIRBUS, fabricantes de automóviles, etc.

 

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