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Bacterias vivas para restauración de obras de arte

 

 

 

Por primera vez en España se utiliza una técnica de biolimpieza que logra eliminar restos de cola y nitratos sobre pintura mural, frescos y materiales pétreos.

La técnica, que se está aplicando sobre frescos barrocos de la iglesia de los Santos Juanes de Valencia, consiste en el uso de bacterias vivas capaces de fagocitar los restos de cola y nitratos sobre pintura mural, frescos y materiales pétreos.

Las bacterias son microorganismos unicelulares que presentan un tamaño de unas pocas micras (entre 0,5 y 5 μm, por lo general) y diversas formas incluyendo esferas (cocos), barras (bacilos) y hélices (espirilos). Del estudio de las bacterias se encarga la bacteriología, una rama de la microbiología.

Las bacterias son los organismos más abundantes del planeta. Son ubicuas, se encuentran en todos los hábitats terrestres y acuáticos; crecen hasta en los más extremos como en los manantiales de aguas calientes y ácidas, en desechos radioactivos,1 en las profundidades tanto del mar como de la corteza terrestre. Algunas bacterias pueden incluso sobrevivir en las condiciones extremas del espacio exterior. Se estima que se pueden encontrar en torno a 40 millones de células bacterianas en un gramo de tierra y un millón de células bacterianas en un mililitro de agua dulce. En total, se calcula que hay aproximadamente 5×1030 bacterias en el mundo.

Las bacterias son imprescindibles para el reciclaje de los elementos, pues muchos pasos importantes de los ciclos biogeoquímicos dependen de éstas, como es el caso de la fijación del nitrógeno atmosférico y la técnica de limpieza mencionada.

Los frescos barrocos de Antonio Palomino, pintados entre finales del siglo XVII y principios del XVIII, resultaron gravemente afectados por un incendio en 1936, durante las primeras semanas de alzamiento de la guerra civil. Ocupan una superficie superior a los mil metros cuadrados y representan uno de los conjuntos pictóricos murales más importantes de España, según ha explicado José Luis Regidor, profesor del departamento de Restauración de la UPV.

«Ardieron durante cuatro días y las pinturas quedaron completamente dañadas, con el color alterado y unas patologías muy severas que han requerido muchos años de estudio para poder plantear una intervención coherente y ajustada a la instalación», ha señalado Regidor.

En los años 60 la pintura fue «arrancada, intervenida, repintada y completamente alterada». La técnica «Mejora las prestaciones de los sistemas de limpieza convencionales a base de ácidos base y disolventes», ha señalado el experto, quien ha agregado que ahora se pretende mejorar y reducir costes para abordar el final de la restauración, de la que aún quedan más de 600 metros cuadrados de pintura mural.

Por su parte, Rosa Montes, profesora titular de Microbiología de la UPV, ha explicado que, con el uso de bacterias vivas, se consigue limpiar costras salinas que están muy endurecidas y son insolubles en agua y difíciles de eliminar por los métodos tradicionales. «Las bacterias vivas son capaces de diluir esas costras y la limpieza es sencilla, rápida, inocua para la pintura y, además, es una técnica muy específica, porque solo elimina lo que queremos eliminar».


La técnica procede de Italia, donde se aplica en pinturas murales para eliminar colas animales endurecidas, pero en España se emplea para eliminar colas y nitratos, y además se utiliza un gel que mantiene el nivel correcto de humedad, permitiendo que las bacterias permanezcan vivas.

Paralelamente, en el caso de obras de arte de origen orgánico, se emplean sistemas de eliminación de parásitos del tipo de los xilófagos.

Para destruir este tipo de insectos, sin dañar los bienes afectados, se utilizan tratamientos de anoxia mediante cámaras específicas.

Las cámaras de anoxia por atmósferas inertes, utilizan como medio biocida los gases inactivos generalmente presentes en el aire que respiramos, cuestión por la cual son respetuosas con el medio ambiente, eficaces, de baja inversión y mantenimiento y respetuosas con las obras de arte y el patrimonio histórico.

La utilización de las atmósferas inertes es múltiple, tanto en el campo de la investigación científica como en todos los procesos, tratamientos y situaciones, en las cuales es necesario el desplazamiento del oxigeno, sin cuya presencia es imposible la supervivencia de los insectos, además de eliminar los fenómenos oxidativos.

Las cámaras de atmósferas modificadas se fabrican sin límite de tamaño y en ellas es posible reproducir ambientes estables monitorizados, mediante la utilización de gases inertes diversos tales como el Argón, Nitrógeno, etc., y además pueden ser climatizadas mediante controles precisos de temperatura y humedad.

CCI ha implementado el sistema de utilización de grupos automáticos, completamente autónomos, para la generación de atmósferas inertes sin necesidad de adquirir gases, alquilar recipientes, ni planificar inversiones extraordinarias por consumos sistemáticos.

Los equipos desarrollados por CCI, además de ofrecer otras ventajas relacionadas con la seguridad intrínseca y extrínseca y el ahorro de mano de obra, ofrecen la posibilidad de observar el interior durante los procesos y la monitorización automática de la composición gaseosa.

CCI viene desarrollando desde el año 1967, bajo la certificación AENOR, cámaras climáticas y de atmósferas inertes controladas, para investigación, tratamientos y ensayos. A este respecto es de destacar que CCI ha desarrollado este tipo de cámaras para entidades de la máxima relevancia tales como el Museo de América, Museo del Traje, Arzobispado de Oviedo, Museu Nacional d'Art de Catalunya (MNAC), etc.
 

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