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Según un trabajo presentado en el XIII Congreso de Control de Calidad de
la Construcción por los investigadores Cabrera, Ortega, Schierloh y
Traversa, de diversas entidades universitarias tales como la Facultad de
Ingeniería de la U.N.C.P.B.A. y el Departamento de Ingeniería de la
U.N.S., entre otras, titulado
“Influencia del
Curado sobre la Evolución de la Corrosión en Vigas de Hormigón Armado
con Diferentes Agregados Finos”, la influencia del tipo de áridos
en la corrosión del acero de refuerzo empleado en el hormigón armado, es
un tema que no ha sido desarrollado ampliamente.
La investigación incide en que las características físicas de los granos
de arena (finura, forma y textura superficial) interactúan sobre el
contenido de agua y/o cemento para obtener una determinada consistencia.
Esta influencia modifica la estructura porosa de la pasta, y de este
modo, puede afectar el desarrollo de los procesos corrosivos.
El agregado fino ocupa un volumen importante en el hormigón, siendo la
superficie específica de la arena entre 25 y 40 veces la del agregado
grueso.
La arena puede incidir sobre los mecanismos de transporte afectando
indirectamente la calidad de la pasta, favoreciendo el “efecto puente”
entre los granos cuando las mismas se tocan o si las interfaces se
solapan.
Así, el curado influye significativamente sobre las propiedades del
hormigón endurecido: resistencia mecánica, permeabilidad, resistencia a
la abrasión, estabilidad volumétrica, resistencia a los ciclos de
congelación y deshielo, etc.
La resistencia superficial puede reducirse cuando el curado es
defectuoso, porque la evolución de la hidratación se ve retrasada y/o
interrumpida, lo que provoca una menor cantidad de productos de
hidratación, quedando una parte del cemento anhidro.
El objetivo de la investigación fue evaluar el efecto del tipo de curado
sobre la corrosión del acero por ataque de cloruros en vigas de hormigón
armado con diferentes agregados finos.
En el trabajo se clasifican los siguientes tipos de curado:
- Curado normal: a 20 2 ºC y HR > 95 % durante 28 días.
- Curado en ambiente de laboratorio: a 20 ºC y HR 50 % hasta completar
28 días.
- Curado en mufla: a 40 5 ºC y HR 13 % durante los primeros 7 días, y
posteriormente en ambiente de laboratorio hasta completar 28 días.
- Curado en ambiente exterior: en época de invierno a una temperatura
media de 6 ºC durante 28 días.
- Curado en ambiente exterior con viento: Como el curado normal pero con
una velocidad de viento de 100 Km/h.
El mencionado grupo de investigadores resuelve que el curado defectuoso
tiene una importante influencia sobre el tiempo de aparición de la
primera fisura, el área de fisuras, y sobre el ancho máximo de las
mismas:
“Si bien las fisuras son de menor magnitud, existe una mayor dispersión
de resultados entre las mezclas de cada grupo. Además, provoca una mayor
porosidad y/o interconexión de poros, que permite disipar la presión de
los productos de corrosión, originando un daño menor en el hormigón”.
“A medida que se incrementa el valor de la succión capilar, existe una
mayor posibilidad de movilidad para los productos de corrosión, de modo
que se originan menores presiones internas en el hormigón que rodea a
las barras, y en consecuencia, hay un menor grado de deterioro”.
Tanto en la edificación como en la obra pública, la
corrosión de las armaduras de hierro empleadas en el
hormigón armado es un aspecto realmente preocupante, dadas las
consecuencias que se pudieran derivar de un fallo estructural por
desintegración del componente férrico del esqueleto constructivo.
Efectivamente, las varillas corrugadas inmersas de las estructuras
formadas tras el fraguado del cemento encerrado en los encofrados, acaba
tomando contacto con sustancias acuosas de composiciones químicamente
activas tales como la influencia del CO2 y de los cloruros, los cuales
pueden desencadenar procesos oxidativos y corrosivos.
Estos procesos corrosivos podrían llegar a generar la desintegración
progresiva de las armaduras y el consecuente aumento de la fragilidad
estructural cuyas consecuencias podrían llegar a ser muy graves para la
solvencia de las construcciones, especialmente las involucradas con el
ambiente marino, como por ejemplo los túneles bajo el mar, puentes
marítimos, estructuras portuarias, faros, etc., las cuales poseen
elementos que comúnmente están sumergidos en el mar o salpicados por el
oleaje.
Para verificar previamente el grado de resistencia de las armaduras y de
los hormigones, se preparan probetas normalizadas y se ensayan en
cámaras de corrosión acelerada, cuyo diseño y prestaciones han de ser
concordantes con la exigencia de las normativas vigentes en cada país.
CCI viene desarrollando desde 1967, bajo la Certificación AENOR, cámaras
de simulación climática, entre las que se encuentran las cámaras de
ensayos de corrosión acelerada capaces de reproducir cualquier ambiente
marino que pueda encontrarse en nuestros mares y acelerarlo a
requerimiento. A este respecto es de destacar que CCI ha desarrollado
este tipo de cámaras para el Centro Nacional de Investigaciones
metalúrgicas CENIM, perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones
Científicas, y las compañías más relevantes del sector de la
construcción, acerías y fundidores, entre otras entidades públicas y
universidades diversas.
CCI desarrolla desde el año 1967, bajo la certificación AENOR, cámaras
de ensayos de corrosión acelerada y de simulación climática para
investigación y control de calidad. A este respecto es de destacar que
CCI ha fabricado este tipo de cámaras de ensayos para las entidades de
la máxima relevancia y los centros de investigación más prestigiosos
existentes en la actualidad, tales como el Centro Nacional de
Investigaciones metalúrgicas (CENIM), Empresa Nacional Siderúrgica
(ENSIDESA), Instituto de Técnica Aeroespacial (INTA), AIRBUS,
fabricantes de automóviles, etc.
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