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Investigadores del Centro Andaluz para el Medio Ambiente y la
Universidad de Granada han reconstruido las tendencias, registradas
entre 1979 y 2008, en la columna de ozono que se levanta sobre la
Península Ibérica. El estudio ha sido publicado hace unas semanas en la
revista Atmospheric Environment.
Los resultados destacan la influencia que tuvo la prohibición de
aerosoles y gases de origen fluorocarbonado (CFC). De acuerdo con Manuel
Antón, del departamento de Física Aplicada de la Universidad de Granada,
"aunque las emisiones de este tipo se prohibieron con el Protocolo de
Montreal de 1987, nuestro estudio muestra que la recuperación del ozono
estratosférico no mostró una recuperación hasta 1995".
"Establecimos dos periodos de medición. En el primero entre, 1979 y
1994, vimos que la perdida de ozono estratosférico era significativa,
con valores mayores en el área norte de la península", dice Antón. Según
el estudio, la pérdida afectó más a ciudades como Barcelona, Santander o
Coruña, que sufrieron una reducción de sus valores de ozono de
aproximadamente el 4% por década debido a factores dinámicos de la
estratosfera.
En el segundo periodo estudiado, de 1995 a 2008, la situación fue
diferente y la presencia de ozono registró una tendencia positiva, con
los mayores valores de recuperación (2,5% por década) en torno al
noreste peninsular, unos registros más altos que en otras regiones y
atribuibles a las emisiones industriales. "Una de las cosas que hemos
visto es que el ozono troposférico contribuyó a la recuperación de los
valores totales de ozono".
A diferencia del ozono estratosférico, que actúa como un filtro para la
radiación perjudicial, el troposférico (o ambiental, que se encuentra en
la zona más baja de la atmósfera) es un contaminante secundario.
Procede, en su mayor parte de procesos fotoquímicos que transforman en
ozono los óxidos de nitrógeno o partículas volátiles procedentes de la
quema de combustibles. El calor y la luz solar estimulan este tipo de
procesos, motivo por el cual el ozono ambiental es un contaminante muy
común en España.
Los resultados muestran que, en zonas de gran presencia industrial, como
el noreste español, la recuperación de la capa de ozono ha sido más
rápida por la contribución de ozono de la troposfera a la estratosfera.
Sin embargo, "otros efectos antropogénicos podrían complicar el proceso
de recuperación y resultar en zonas con niveles alterados de ozono",
advierten los autores del estudio.
Los datos de medición de los valores de ozono utilizados en el estudio
fueron tomados por dos satélites, el estadounidense TOMS (Total Ozone
Mapping Spectrometer, que ha proporcionado imágenes diarias con la
distribución espacial de ozono entre los años 1978 y 2005) y el europeo
GOME (Global Ozone Monitoring Experiment, más reciente, lleva
registrando mediciones entre julio de 1995 y junio de 2011). El estudio
ha contado también con la colaboración de la Universidad de Évora
(Portugal), el Instituto de Ciencias Atmosféricas y Clima de Bolonia
(Italia) y el Centro Alemán de Técnica Aeroespacial.
Para ensayar en laboratorio los efectos del ozono, se emplean las
cámaras multinorma de ensayos de ozono combinadas con climas diversos
con control de temperatura y humedad.
CCI viene desarrollando desde 1967, bajo la certificación AENOR, cámaras
de ensayos de ozono, entre las que se encuentran las cámaras de ensayos
múltiples capaces de reproducir las condiciones climatológicas mas
adversas, combinadas con esfuerzos mecánicos. A este respecto es de
destacar que CCI ha desarrollado este tipo de cámaras para el Consejo
Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), fábricas de automóviles,
de cables, etc., entre otras entidades relevantes y universidades
diversas.
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