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La conservación de la Cámara Santa de la catedral de Oviedo ha vuelto a
poner de actualidad una vieja reivindicación de los expertos: la
necesidad de que las actuaciones en los monumentos sean discutidas por
un equipo multidisciplinar formado por especialistas en distintas
materias.
Pilar García Cuetos, profesora de Historia del Arte de la Universidad de
Oviedo e investigadora principal del proyecto de I+D+i sobre historia de
la restauración, financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación,
en el que participan otras diez universidades españolas, subraya la
cautela que debe preceder cualquier actuación en el apostolado de la
Cámara Santa. «Se trata de un patrimonio que sufrió un proceso
traumático por la voladura que se produjo en Octubre de 1934. Fue
restaurado por Víctor Hevia tras la contienda civil; por lo tanto,
algunas figuras están retocadas y eso exige un análisis muy delicado,
realizado por expertos que son los que deben decir cómo está y qué se
puede hacer». En este sentido, ve acertado acudir al Instituto de
Patrimonio Cultural Español «porque es bueno tener más de una opinión».
El proyecto de investigación nacional estudia las restauraciones
realizadas durante el período franquista. «Uno de los objetivos es
llamar la atención sobre la memoria visual que queda fijada tras la
restauración de los monumentos», una imagen ya asimilada que «no es
lícito alterar si no es por necesidad estricta de conservación». Por eso
defiende que la Cámara Santa mantenga su actual cubierta, "los criterios
actuales de conservación son contrarios a devolver el monumento a su
origen y creo que en este caso la apuesta por la "tegula" (teja) romana
es un criterio arqueologista de la restauración francesa del siglo XIX".
Uno de los grandes problemas del patrimonio histórico es la presencia de
insectos xilófagos, los cuales pueden llegar a destruir los bienes si no
se exterminan.
Para destruir este tipo de insectos, sin dañar los bienes afectados, se
utilizan tratamientos de anoxia mediante cámaras específicas.
Las cámaras de anoxia por atmósferas inertes, utilizan como medio
biocida los gases inactivos generalmente presentes en el aire que
respiramos, cuestión por la cual son respetuosas con el medio ambiente,
eficaces, de baja inversión y mantenimiento y respetuosas con las obras
de arte y el patrimonio histórico.
La utilización de las atmósferas inertes es múltiple, tanto en el campo
de la investigación científica como en todos los procesos, tratamientos
y situaciones, en las cuales es necesario el desplazamiento del oxigeno,
sin cuya presencia es imposible la supervivencia de los insectos, además
de eliminar los fenómenos oxidativos.
Las cámaras de atmósferas modificadas se fabrican sin límite de tamaño y
en ellas es posible reproducir ambientes estables monitorizados,
mediante la utilización de gases inertes diversos tales como el Argón,
Nitrógeno, etc., y además pueden ser climatizadas mediante controles
precisos de temperatura y humedad.
CCI ha implementado el sistema de utilización de grupos automáticos,
completamente autónomos, para la generación de atmósferas inertes sin
necesidad de adquirir gases, alquilar recipientes, ni planificar
inversiones extraordinarias por consumos sistemáticos.
Los equipos desarrollados por CCI, además de ofrecer otras ventajas
relacionadas con la seguridad intrínseca y extrínseca y el ahorro de
mano de obra, ofrecen la posibilidad de observar el interior durante los
procesos y la monitorización automática de la composición gaseosa.
CCI viene desarrollando desde el año 1967, bajo la certificación AENOR,
cámaras climáticas y de atmósferas inertes controladas, para
investigación, tratamientos y ensayos. A este respecto es de destacar
que CCI ha desarrollado este tipo de cámaras para entidades de la máxima
relevancia tales como el Museo de América, Museo del Traje, Arzobispado
de Oviedo, Museu Nacional d'Art de Catalunya (MNAC), etc.
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