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La Estación de Sondeos Atmosféricos (ESAt), perteneciente al Instituto
Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) estudia las consecuencias que el
cambio climático puede producir, no solo en el ser humano de forma
directa, sino también sobre su entorno. Para ello, y dado el
protagonismo del ozono en esta mutación medioambiental, la medición de
este gas se ha convertido en un referente de seguimiento internacional.
Entre los cometidos afrontados por la ESAt se encuentra la evaluación
del contenido de ozono existente en la atmósfera, mediante el uso de
instrumentos de medición tales como los espectrofotómetros UV
específicos, los cuales son sometidos a estrictos procedimientos de
calibración y trazabilidad, mediante la preceptiva implementación de
sistemas de intercomparación de resultados con otros centros de
referencia.
Las últimas investigaciones de la ESAt en el campo de las
micropartículas serán tomadas como base para conformar la opinión de las
autoridades que participarán en la próxima Conferencia de la Directiva
de la Unión Europea que tendrá lugar en el año 2013 con el objetivo de
intentar reducir las radiaciones solares nocivas para todos los seres
vivos.
La Consejería de Medio Ambiente, con quien el INTA mantiene un convenio
de colaboración, también ha depositado su confianza en estos
profesionales de cara a estudiar cómo afectaría el cambio climático a la
vida sobre nuestro planeta.
Son diversos los proyectos de investigación en curso, pudiendo citar el
estudio del comportamiento de algunas algas ante el aumento de las
radiaciones ultravioleta emitidas por el Sol. La razón radica en que
estas plantas disponen de defensas naturales de autoprotección que la
blindan contra las agresiones solares, generando carotenos
anticancerígenos comúnmente utilizados en la industria cosmética.
En el campo de la ingeniería de materiales, estos también sufren daños
estructurales superficiales y envejecimiento en general, como
consecuencia de la concentración de ozono existente en la atmósfera. Los
materiales que más se ven afectados por el ozono son las gomas, los
cauchos y los elastómeros de composiciones derivadas de los mismos.
Cuando este tipo de materiales está expuesto a atmósferas conteniendo
ozono, se observa un deterioro superficial evidenciado por pérdida de
color, harinamiento y agrietamiento conocido por el nombre ingles de
craking.
Para ensayar en laboratorio los efectos del ozono, se emplean las
cámaras multinorma de ensayos de ozono combinadas con climas diversos
con control de temperatura y humedad.
CCI viene desarrollando desde 1967, bajo la certificación AENOR, cámaras
de ensayos de ozono, entre las que se encuentran las cámaras de ensayos
múltiples capaces de reproducir las condiciones climatológicas mas
adversas, combinadas con esfuerzos mecánicos. A este respecto es de
destacar que CCI ha desarrollado este tipo de cámaras para el Consejo
Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), fábricas de automóviles,
de cables, etc., entre otras entidades relevantes y universidades
diversas.
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