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El Código Técnico de la Edificación, CTE establece las normativas de
calidad de la edificación y sus instalaciones, con el fin de regular las
exigencias establecidas en la Ley 38/1999 de 5 de noviembre de
Ordenación de la Edificación (LOE), cuyo objetivo es el de garantizar la
implementación de unas prestaciones técnicas esenciales, a las que todos
los fabricantes habrán de ceñirse.
El establecimiento de este nuevo código facilita la mejora de la vigente
normativa técnica de la edificación, regulada por el Real Decreto
1650/1977, de 10 de junio, con el fin de equiparar la normativa española
a la de la Unión Europea.
Las exigencias básicas de calidad de la edificación mencionados en la
LOE hacen referencia a la funcionalidad, a la seguridad y a la
habitabilidad, mientras que el CTE desarrolla únicamente los requisitos
de seguridad (estructural, incendio y de utilización) y habitabilidad
(higiene, salud y protección del medioambiente, protección contra el
ruido, ahorro de energía y aislamiento térmico).
Uno de los aspectos que contempla la nueva normativa es la “exposición a
la radiación solar” como exigencia básica relacionada con el ahorro
energético.
“La contribución de los cerramientos a la demanda energética del
edificio se determinará teniendo en cuenta sus características de
aislamiento e inercia, permeabilidad al aire y exposición a la radiación
solar.”
Lo que pretende el legislador es conseguir edificios más sostenibles y
eficientes, para lo cual establece la obligatoriedad de incorporar
criterios de eficiencia energética y el uso de energía solar, lo cual
pasa por la necesidad de emplear adecuadas protecciones solares en las
fachadas, de manera que se pueda llegar a alcanzar la optimización
esperada.
Para ello, los cerramientos deberán ofrecer unas características
técnicas determinadas, adaptadas a la climatología del lugar y al tipo
de edificación.
Los tejidos textiles empleados como protección solar se denominan
textiles de uso técnico.
Este tipo de tejidos técnicos son materiales de altas prestaciones de
calidad y durabilidad frente a los factores climáticos adversos
existentes en los entornos de aplicación.
Las exigencias técnicas fundamentales de los textiles para protección
solar en arquitectura, desde el punto de vista climatológico, son:
a) Solidez de los colores.
Teniendo en cuenta que los tejidos textiles empleados para protección
solar, están expuestos durante largos períodos de tiempo a las
radiaciones emitidas por el Sol, cuyo componente de deterioro
fotoquímico esencial es el espectro ultravioleta, estos deben poseer una
elevada solidez a dichas radiaciones, con el fin de garantizar la
estabilidad de los colores durante el periodo de vida estimado.
b) Resistencia a los climas adversos.
Cuando los tejidos textiles están situados en el exterior de los
edificios, como e el caso de los toldos, estos han de poseer unas
cualidades de resistencia a la intemperie previamente contrastadas.
Factores ambientales tales como la humedad, los cambios térmicos, la
lluvia, el viento, la nieve, etc., combinados con la exposición solar,
han de ser tenidos en cuenta.
Según las áreas geográficas de la Tierra, los tejidos pueden estar
sometidos a elevadas pluviometrías, humedades relativas comprendidas
entre el 15% y el 98%, cambios térmicos entre -40ºC y +60ºC, radiaciones
globales de hasta 1000 w/m2, atmósferas químicamente activas, etc.
Para evaluar la resistencia de estos materiales es necesario realizar
ensayos específicos de laboratorio.
Se define como ensayo de solidez a la luz solar, a la determinación de
la capacidad de los productos, pigmentos, sustancias y materiales
coloreados, a conservar sus características superficiales y cromáticas
(tonalidad, intensidad, brillantez, reflectancia, etc.) frente a las
agresiones ambientales.
Para ensayar la resistencia a la luz solar se utilizan diversos equipos,
entre los que cabe destacar las cámaras de envejecimiento ambiental
acelerado y las cámaras de estabilidad a la luz, tales como las cámaras
de simulación solar por lámparas de xenón, las cuales reproducen con
total exactitud y de forma fiel el espectro ultravioleta, que es el
responsable máximo del deterioro fotoquímico del color.
Estos ensayos permiten determinar la estabilidad de los materiales
frente a las radiaciones solares, la vida cromática de los pigmentos,
etc., en condiciones reales de servicio.
Las características esenciales de estos equipos son:
Control preciso y selectivo de los diferentes rangos del espectro solar.
Precisión, estabilidad y Homogeneidad de la radiación.
Programación automática de la energía radiante emitida por las lámparas
de xenón.
Mantenimiento de las tolerancias y control automático de vida de
lámpara.
Control espectrorradiométrico de la radiación.
Registro y almacenamiento de datos.
Filtros de absorción seleccionables.
Certificado de calibración de cada pico espectral.
Control automático de la temperatura y la humedad.
Disponibilidad de patrones de color.
CCI viene desarrollando desde el año 1967, bajo la certificación AENOR,
cámaras de ensayos ambientales y de simulación climática para
investigación y control de calidad. A este respecto es de destacar que
CCI ha desarrollado este tipo de cámaras de ensayos para las entidades
de la máxima relevancia y los centros de investigación más prestigiosos
existentes en la actualidad, entre los que cabe destacar el Consejo
Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Centro de I+D de la
Fabrica Nacional de Moneda y Timbre (FNMT), centros tecnológicos
relevantes, universidades y compañías diversas.
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