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Los hongos-roya (Uredinales, Basidiomycetes) representan uno de los
grupos de microorganismos fitoparásitos más diversos y con mayor
influencia y repercusión económica en todo el planeta, en lo que
respecta a la producción agrícola y forestal.
Los fitopatógenos
uredinales se caracterizan por presentar una estrecha coevolución
con sus hospedantes vegetales.
La taxonomía de este tipo de hongos patógenos se ha basado
fundamentalmente en el estudio de sus caracteres morfológicos, si bien,
en los últimos años, se han tratado de incorporar técnicas moleculares
encaminadas a la generación de sistemas de clasificación basados en
afinidades evolutivas.
Actualmente se llevan a cabo estudios filogenéticos que plantean la
necesidad de establecer una profunda revisión de la taxonomía de los
uredinales. En este contexto se plantea la necesidad de que en dichos
estudios taxonómicos se incluya un alto número de especies de royas
neotropicales, pues esta zona es reconocida no sólo por su alta
diversidad de hongos-royas, sino también por las características únicas
de sus ciclos de vida.
En este sentido, podemos distinguir entre plantas afines, respecto de su
supervivencia conjunta, y aquellas otras cuya coexistencia las hace
incompatibles con su desarrollo, bien sea por sus propias
características biológicas, o por otras circunstancias tales como la
utilización de mecanismos bioquímicos de autodefensa para evitar el
ataque de plagas y enfermedades frente a las que pueden ser vulnerables
en determinados entornos de cultivo, en los cuales muchas especies se
regulan unas a otras por medio de la producción y liberación de
repelentes, atrayentes, estimulantes e inhibidores químicos.
Este tipo de sustancias, denominadas aleloquímicas, son compuestos
moleculares que pueden actuar como señales o comunicadores de mensajes
bioquímicos, produciendo efectos repulsivos o atractivos,
antialimentarios, tóxicos, alteradores de la fisiología y/o
comportamiento sexual de insectos vehiculables. Estas relaciones se
hacen especialmente importantes a medida que las plantas adultas
sintetizan esencias y aromas característicos.
Para realizar este tipo de investigaciones es preciso disponer de
cámaras de simulación climática capaces de recrear todo tipo de climas
con la máxima precisión y reproducibilidad estacional, en función de las
coordenadas geográficas del planeta y de las especies vegetales
huéspedes que han de cohabitar y progresar en sus entornos de
supervivencia.
Este tipo de cámaras están formadas por recintos isotérmicos capaces de
generar en su interior temperaturas, humedades relativas, radiaciones
solares y concentraciones de CO2 mediante multidispensadores de caudal
variable.
Características exigibles:
Aislamiento térmico optimizado.
Programación automática de temperatura y humedad relativa.
Control de caudal de CO2 preciso mediante micro-rotámetros de área
variable.
Radiación lumínica fotosintéticamente activa.
Parrillas múltiples.
Control de CO2 mediante tecnología de infrarrojos.
CCI viene desarrollando desde el año 1967, bajo la certificación AENOR,
armarios frigoríficos, arcones, cámaras frigoríficas, cámaras
criogénicas por nitrógeno líquido y cámaras de congelación termodinámica
mediante maquinaria autónoma para tratamientos, investigación y control
de calidad. A este respecto es de destacar que CCI ha desarrollado este
tipo de cámaras para las entidades de la máxima relevancia y los centros
de investigación más prestigiosos existentes en la actualidad.
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