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Cuando hablamos de la interacción entre los materiales plásticos y los
alimentos, la primera de las preocupaciones estriba en la migración de
componentes tóxicos desde el envase hacia el alimento, de manera que
este pueda quedar contaminado.
Las nuevas tendencias, encaminadas a consumir comidas preparadas,
obligan al desarrollo de materiales más inertes, capaces de cocer o
calentar directamente en un microondas convencional, sin riesgo de que
se desprendan sustancias indeseables.
No se puede calentar cualquier material, ni emplear para microondas
aquellos materiales que no están específicamente diseñados para ello,
porque entonces pueden desprender sustancias peligrosas para la salud.
Esto se hace extensible al film plástico empleado comúnmente para cubrir
los alimentos y que, por comodidad o desconocimiento, se extraen del
frigorífico y se someten directamente a l calentamiento en los
microondas, con el consecuente riesgo sanitario.
En la actualidad se está trabajando en el diseño de materiales basados
en la nanotecnología, con el fin de garantizar la máxima salud
alimentaria y alargar la vida del producto, prolongando la fecha de
caducidad sin riesgo para la salud.
Las empresas ligadas al sector del envase y embalaje, cualquiera que sea
el producto que fabriquen o la materia prima empleada en los procesos,
se ven obligadas a cumplir el reglamento Reach, implantado por la
legislación europea, para garantizar la salud humana y la protección del
medio ambiente.
Como es sabido, la climatología es un factor que afecta a la calidad de
los materiales y de los productos de consumo.
La cualidad de resistencia a la inalterabilidad en el tiempo bajo
condiciones ambientales determinadas, se denomina estabilidad.
Por estabilidad se entiende la inalterabilidad de composición, aspecto,
textura, color, etc., y en especial la permanencia de sus cualidades
iniciales, tras determinados periodos de permanencia en condiciones
climáticas variables.
Para llevar a cabo estas pruebas se utilizan las cámaras de ensayos
climáticos de estabilidad. Este tipo de cámaras pueden ser de pequeño
tamaño, para laboratorio experimental, o de gran tamaño para grandes
cantidades de productos.
CCI viene desarrollando desde 1967 cámaras de simulación climática,
entre las que se encuentran las cámaras de estabilidad capaces de
reproducir las condiciones ambientales más representativas de la
climatología existente en nuestro planeta. A este respecto es de
destacar que CCI ha desarrollado este tipo de cámaras para el Consejo
Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), industrias
farmacéuticas, alimentarias, cosméticas y fitosanitarias, entre otras
entidades relevantes y universidades diversas.
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