|
 |
Uno de los factores más importantes que influyen en la durabilidad de
las estructuras de hormigón, lo constituye la corrosión de las armaduras
de acero, especialmente en las vigas sometidas a cargas dinámicas.
El grado de corrosión depende de diversos factores de origen físico,
químico y/o biológico, que pueden acelerar su deterioro, traducido no
solo en su aspecto (manchas antiestéticas de óxido), sino en su
destrucción estructural generada por fisuras (aparte de las originadas
por las cargas) y descascarillado, afectando a su vida útil.
La velocidad de corrosión se relaciona con aspectos provenientes tanto
de las condiciones de trabajo, como del medio: pH, temperatura y
humedad, la permeabilidad y capilaridad del hormigón, el espesor de
recubrimientos, etc., que pueden interactuar conjuntamente o por
separado.
Evaluar la influencia de los esfuerzos en las armaduras sometidas a
corrosión, es uno de los aspectos más importantes a tener en cuenta en
el control de la calidad. Para ello se han de ensayar vigas bajo cargas
estáticas y cíclicas, sometidas a corrosión acelerada, destacándose la
influencia de: la relación agua / cemento, el recubrimiento de hormigón
y el incremento de la carga y su frecuencia.
En los ensayos se emplean vigas con armaduras de distintas
características, sometidas a rociado de niebla salina, bajo esfuerzos de
flexión, efectuándose observaciones metalográficas, de potenciales de
corrosión y gravimétricas.
También se estudian vigas de hormigón con pretensado adherente para
evaluar la evolución de la fisuración y la redistribución de esfuerzos
asociada al proceso corrosivo.
Normalmente se realizan ensayos de vigas sometidas a distintos niveles
de carga, con el fin de relacionar el grado de corrosión de las
armaduras, con esfuerzos de tracción o compresión.
Finalizadas las pruebas se observa la superficie exterior de las vigas,
registrando el momento de la aparición de las primeras fisuras, se
efectúa la medición periódica del largo y ancho de fisuras, para hacer
un seguimiento dimensional en el tiempo y se llevan a cabo las
gravimetrías de las armaduras afectadas con el fin de determinar las
pérdidas de material por corrosión.
Para determinar la resistencia a la corrosión de los componentes
metálicos se emplea la cámara de niebla salina marina.
CCI viene desarrollando desde 1967, bajo la Certificación AENOR, cámaras
de simulación climática, entre las que se encuentran las cámaras de
ensayos de corrosión acelerada, en todas las versiones, capaces de
reproducir cualquier ambiente marino, industrial o urbano, que pueda
encontrarse en condiciones naturales o artificiales y acelerarlo a
requerimiento. A este respecto es de destacar que CCI ha desarrollado
este tipo de cámaras para el Centro Nacional de Investigaciones
metalúrgicas CENIM, perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones
Científicas, Empresa Nacional Siderúrgica etc., y las compañías más
relevantes del sector, entre otras entidades públicas y universidades
diversas.
www.cci-calidad.com |