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El viento es un recurso limpio e inagotable disponible en todo el
planeta.
El potencial del viento es probablemente el recurso energético más
sostenible y prometedor dentro de las denominadas energías limpias.
La tendencia de los últimos años ha sido la instalación de
aerogeneradores cada vez más grandes y potentes, formando parques
eólicos en núcleos localizados para generación eléctrica a gran escala.
En la actualidad se empieza a producir un cambio de tendencia a nivel
mundial, tendente a la generación de energía eléctrica distribuida,
deslocalizada en pequeños puntos de producción para autoconsumo.
Este nuevo concepto de
energía minieólica
presenta un futuro muy prometedor. Se pueden instalar en el mismo punto
de consumo, mejoran la calidad del suministro eléctrico en la red de
distribución y garantizan la estabilidad, especialmente en redes
débiles.
Sus aplicaciones son múltiples, pudiendo destacar los siguientes
sectores potenciales:
Sector industrial:
fábricas y polígonos industriales.
Sector doméstico:
urbanizaciones situadas en áreas alejadas, zonas rurales.
Sector agropecuario:
granjas, bombeo, regadíos, bodegas.
Sector servicios: centros
comerciales, centros de ocio y turísticos.
Infraestructuras públicas:
puertos, depuradoras de agua residuales, plantas potabilizadoras de
agua, canteras, vertederos, centros penitenciarios, bases militares,
aeropuertos, recarga de vehículos eléctricos, etc.
Las turbinas minieólicas son de pequeña o media potencia, siempre
inferior a 100 Kw.
Al encontrarse situadas a la intemperie, es requerido determinar
previamente la
resistencia climática de todos sus componentes.
Este tipo de ensayos se realiza con las cámaras climáticas de
laboratorio, de las cuales, las más comunes son las cámaras climáticas
de ensayos ambientales y de envejecimiento, las cuales permiten
reproducir fielmente, a escala de laboratorio, las diversas
climatologías que pueden sufrir los componentes eólicos expuestos a la
intemperie.
Funciones tales como la corrosión, lluvia, hielo, nieve, granizo, polvo
y arena, contaminación atmosférica, humedad, frío y calor, choques
térmicos y radiaciones intensas, pueden ser aceleradas para extrapolar
los valores a la vida esperada de uso y también investigar nuevos
productos más eficaces y duraderos.
Las cámaras desarrolladas por CCI están fabricadas bajo procedimientos
AENOR, cumplen con todas las normativas vigentes de homologación y se
acompañan de los correspondientes certificados de calibración de las
variables de ensayo seleccionadas, cuestión por la cual permiten
certificar los productos.
Estos equipos se pueden fabricar sin límite de tamaño, en función del
tipo de componentes a ensayar, desde las pequeñas cámaras compactas,
hasta las grandes cámaras de construcción modular, capaces de albergar
grandes piezas.
CCI desarrolla desde el año 1967, bajo la certificación AENOR, cámaras
de ensayos solares acelerados y de simulación climática para
investigación y control de calidad. A este respecto es de destacar que
CCI ha fabricado este tipo de cámaras de ensayos para las entidades de
la máxima relevancia y los centros de investigación más prestigiosos
existentes en la actualidad, tales como el Consejo Superior de
Investigaciones Científicas (CSIC), CENER (CIEMAT), Ministerio de
Ciencia y Tecnología, Universidades, Centros tecnológicos de la red
ENAC, laboratorios privados y compañías multinacionales diversas.
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