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Galvanización en caliente: Cámaras de corrosión

 

La galvanización en caliente es un proceso electrolítico que se viene utilizando desde hace más de un siglo para proteger el acero contra la corrosión.

El recubrimiento protector se produce al sumergir las piezas de acero en un baño de zinc fundido. La película de zinc que se forma sobre el acero lo protege de dos maneras, protección de barrera y protección galvánica (catódica). Es este último tipo de protección el que permite que el acero pueda permanecer sin corrosión durante décadas. Esto se explica porqué en presencia de ambientes húmedos corrosivos, el zinc actúa como ánodo y el acero como cátodo, de manera que el zinc se corroe como ánodo de sacrificio evitando que el acero se oxide.

Los recubrimientos orgánicos convencionales, tales como el pintado tradicional, tienen la desventaja que si la película protectiva se quiebra o desprende de alguna forma, el área de acero desprotegida se hará vulnerable y la pintura permitirá que la oxidación avance por debajo de la ruptura. En el caso del galvanizado esto no ocurre, ya que si la capa de protección se daña, el zinc adyacente al acero formará una sal insoluble de zinc sobre el acero expuesto, la cual actúa como recubrimiento continuo, protegiendo la superficie contra la corrosión.

Aunque el galvanizado se utiliza extensivamente en la fabricación de una gran variedad de productos que requieren protección contra la corrosión, sus usos principales están en el acero estructural utilizado en obras publicas, torres de transmisión de energía eléctrica y comunicaciones, señalización viaria, industrias químicas, construcción, etc., así como en otros sectores diversos tales como el de tratamiento de aguas, transporte, recreación, marino, tecnología agrícola, minería, etc.

El galvanizado presenta una serie de ventajas que no es posible encontrar en otros tipos de recubrimientos.

- Optima relación coste/vida útil.
- Bajo nivel de corrosión.
- Elevada adherencia del recubrimiento.
- Fácil de inspeccionar.
- Alta resistencia a agresiones mecánicas.

Pese a todo, resulta imprescindible asegurar la resistencia a la corrosión de dichas superficies galvanizadas, mediante la utilización de cámaras de ensayos de corrosión.

Para determinar la resistencia a la corrosión de los materiales metálicos se emplean las cámaras de ensayos de corrosión acelerada de laboratorio desarrolladas por CCI SL, en las cuales se pueden recrear todas las condiciones ambientales posibles.

Dentro de las condiciones ambientales potencialmente corrosivas, podemos citar las siguientes:

Corrosión salina neutra:
La producida por el ambiente marino sin presencia de componentes ácidos, (pH alrededor de 7).

Corrosión salina ácida:
La producida por ambientes activos en los cuales, además de la presencia de sales diversas tales como el ClNa, SO4Cu, etc., pueden existir concentraciones de ácidos, tales como el ácido acético procedente de las siliconas empleadas en la carpintería metálica del aluminio, ácido úrico en granjas, etc., por ejemplo.

Corrosión urbana:
La generada por la contaminación procedente de los combustibles de los automóviles y las de las calefacciones en presencia de humedad.

Corrosión industrial:
La producida por la contaminación procedente de las emisiones de los procesos industriales en presencia de humedad (niebla ácida).

Corrosión microbiológica:
Provocada por la contaminación de bacterias aerobias y anaerobias existentes en aguas con altas concentraciones salinas, típicas de los mares y océanos, lagos salados y fosas salinas. Las más significativas son las denominadas ferrobacterias.

Corrosión galvánica:
Se produce cuando dos metales, cuyos potenciales de oxidación-reducción son claramente diferenciados, se unen íntimamente en presencia de un electrolito. En estas condiciones se genera una auténtica pila galvánica en la cual el ánodo al oxidarse comienza a generar un flujo electrónico con el consecuente desprendimiento progresivo de la superficie del metal.

Corrosión bajo tensión:
Se produce como consecuencia de la combinación de dos efectos simultáneos tales como un medio ambiente corrosivo, unido a una tensión mecánica tal como la producida por los efectos continuados de tracción, flexión y torsión, etc.
El deterioro superficial producido en tales condiciones aparece en forma de microrroturas tales como agrietamientos progresivos (fatiga por corrosión).

Corrosión Kesternich:
Es la misma que la corrosión industrial. Consiste en el ataque corrosivo producido por el SO2 en presencia de humedad saturada a condensación, bajo condiciones térmicas controladas.

Corrosión por inmersión alternativa:
Se produce cuando las superficies metálicas son periódicamente cubiertas por el agua de mar, por ejemplo, a intervalos repetitivos provocados por el oleaje, mareas, etc.

Corrosión climosalina:
También denominada de ciclos climáticos combinados con niebla salina. Es el que representa más fielmente lo que sucede en la realidad con los ciclos nocturnos y diurnos, donde por la noche sube la humedad baja el punto de rocío (clima húmedo), al amanecer sube la temperatura y baja la humedad (secado), y alternadamente se producen las deposiciones de la niebla salina dispersada por el mar.

Corrosión inducida:
Es la que no está causada de manera directa por el agente primario que interacciona con el metal en cuestión, sino por la influencia de los subproductos derivados de dichos agentes primarios. Este tipo de corrosión también se denomina corrosión influenciada. Es el caso de la acción de los microorganismos biológicos, los cuales generan derivados metabólicos que desprenden componentes ácidos, los cuales, influyen en la cinética del proceso de corrosión.

Para determinar la resistencia a la corrosión de los metales y sus recubrimientos, se emplean las cámaras de corrosión de laboratorio como la presentada en la imagen adjunta.

CCI viene desarrollando desde 1967, bajo la Certificación AENOR, cámaras de simulación climática, entre las que se encuentran las cámaras de ensayos de corrosión acelerada, en todas las versiones, capaces de reproducir cualquier ambiente marino, industrial o urbano, que pueda encontrarse en condiciones naturales o artificiales y acelerarlo a requerimiento. A este respecto es de destacar que CCI ha desarrollado este tipo de cámaras para el Centro Nacional de Investigaciones metalúrgicas CENIM, perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Empresa Nacional Siderúrgica etc., y las compañías más relevantes del sector, entre otras entidades públicas y universidades diversas.

 

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