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Cualquier paseante
observador, sin necesidad de tener grandes conocimientos de química,
sabe que esos humos que salen de las chimeneas de las fábricas,
incineradoras, etc., y esas nieblas presentes en los núcleos urbanos, no
solamente son dañinos para la salud, sino que además ennegrecen los
edificios, deterioran los toldos, depositan residuos sobre los coches
aparcados, y a buen seguro, saben que deben afectar a muchos más
aspectos de nuestro entorno. Y están en lo cierto.
Las industrias
químicas, las incineradoras de residuos, las calefacciones de los
edificios, los vehículos rodantes, los aviones, los barcos, etc.,
(propulsados por combustibles fósiles), liberan a la atmósfera grandes
cantidades de gases diversos. Entre ellos, tienen gran presencia los
gases de base nitrógeno, azufre y carbono (NOx, SO2,
CO, etc.), los cuales, en contacto con el oxígeno del aire se
transforman en gases nítricos, sulfúricos y carbónicos. A su vez, estos
gases, en presencia de humedad, se disocian formando ácido nítrico,
ácido sulfúrico y ácido carbónico (entre otros), dando lugar a la
denominada NIEBLA ACIDA.
Esta niebla ácida que
se decanta sobre todas las superficies, y se desplaza por el viento y
las nubes, no solo daña los cultivos, los lagos, los ríos y la atmósfera
respirable, sino que también daña los objetos, y muy en particular,
corroe los metales.
De todos los gases mencionados, el que más afecta a la corrosión de los
metales y de los recubrimientos, es el anhídrido sulfuroso, el cual,
como hemos dicho anteriormente, pasa a valencia tres en contacto con el
oxígeno del aire, y en presencia de humedad se disocia en forma de ácido
sulfúrico.
Para comprobar la
resistencia de los materiales frente a este tipo de atmósfera corrosiva,
se utilizan normas de ensayo internacionalmente reconocidas, entre las
cuales destaca la norma DIN 50018 (de origen alemán), que traducida a
los respectivos idiomas, ha sido adoptada por la mayoría de los países.
Este ensayo, comúnmente
conocido como ENSAYO KESTERNICH, se realiza en una cámara específica, en
la cual se reproduce una condición climática de humedad saturada con
condensación a temperatura controlada y dosificando cantidades
normalizadas de gas sulfuroso (SO2).
El hecho de que esta
norma base sea alemana, es debido a que fue desarrollada por primera vez
por H. Koheler KG de Alemania, a mediados del siglo pasado. CCI firmó un
contrato de distribución en exclusiva para España con dicha compañía, en
el año 1979 y en el año 1980 fabricó la primera cámara española para la
Compañía SEAT de la Zona Franca de Barcelona, la cual todavía funciona
correctamente.
Desde entonces este es
un equipo del cual CCI ha fabricado multitud de unidades para los más
prestigiosos laboratorios de nuestro país.
Estas cámaras de
ensayos de corrosión permiten realizar también los ensayos
correspondientes a la norma DIN 50017, o de prueba humidostática
(resistencia a la humedad saturada), idéntico al anterior, pero sin
utilización de gas sulfuroso.
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