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Cuando hablamos de corrosión del Níquel, hacemos referencia, no solo a
los recubrimientos electrolíticos de los aceros, tales como los
niquelados, sino también a sus aleaciones.
Dado que el primer efecto de la corrosión del Níquel es su disolución en
el medio que lo rodea, el problema consecuente no solo es la destrucción
de las propias estructuras protegidas, sino también el de la
contaminación sobrevenida por la consecuente liberación de dicho metal
pesado.
El níquel puede provenir, tanto de aleaciones con contenido de Ni, como
de accesorios niquelados o con recubrimientos de aleaciones de níquel y
cromo, y también pueden aparecer trazas procedentes de tuberías y
piecería de acero inoxidable.
La contaminación con níquel disminuye con el tiempo, debido a las
películas protectoras de óxido incipientes. Dado que el pH ácido es un
factor desencadenante de la corrosión, su elevación a valores alcalinos
debería reducir la contaminación por níquel disuelto.
Dadas las indeseadas consecuencias que pueden generar los procesos
corrosivos, es por lo que se hace obligado realizar ensayos de
laboratorio. Para ello resultan imprescindibles las cámaras de corrosión
cíclica desarrolladas por CCI.
CCI desarrolla desde el año 1967, bajo la certificación AENOR, cámaras
de ensayos de corrosión por niebla salina y de simulación climática para
investigación y control de calidad. A este respecto es de destacar que
CCI ha fabricado este tipo de cámaras de ensayos para las entidades de
la máxima relevancia y los centros de investigación más prestigiosos
existentes en la actualidad, tales como el Centro Nacional de
Investigaciones metalúrgicas (CENIM), Empresa Nacional Siderúrgica
(ENSIDESA), Instituto de Técnica Aeroespacial (INTA), AIRBUS,
fabricantes de automóviles, etc.
www.cci-calidad.com |