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En los cables de alta tensión sometidos a la intemperie se producen
fenómenos corrosivos complejos que pueden ser estudiados mediante la
utilización de cámaras climáticas capaces de simular diversas
condiciones atmosféricas combinando valores de temperatura y humedad y
analizando las producciones de ozono y de ácido nitroso.
El efecto corona se presenta cuando el potencial de un conductor en el
aire se eleva hasta valores tales que sobrepasan la rigidez dieléctrica
del aire que rodea al conductor. El efecto corona se manifiesta por
luminiscencias o penachos azulados que aparecen alrededor del conductor,
mas o menos concentrados en las irregularidades de su superficie. La
descarga de un rayo sobre el mástil de un barco velero, conocido como
"fuego de San Telmo" es otro ejemplo del efecto corona.
La descarga va acompañada de un sonido silbante y de olor de ozono. Si
hay humedad apreciable, se produce ácido nitroso. La corona se debe a la
ionización del aire.
En las líneas de alta tensión, el efecto corona origina pérdidas de
energía y si alcanza cierta importancia, produce corrosiones en los
conductores a causa del ácido formado.
El efecto corona es función de dos elementos: el gradiente potencial en
la superficie del conductor y la rigidez dieléctrica del aire en la
superficie, valor que a su vez depende de la presión atmosférica, la
humedad y la temperatura.
Por definición, una cámara ambiental, también
denominada cámara climática, es un equipo de laboratorio capaz de
desarrollar en su interior, cualquier clase de clima para propósitos
experimentales.
Al efecto, CCI fabrica cámaras de ensayos ambientales, o de resistencia
a la intemperie capaces de generar climas múltiples, tanto naturales
como artificiales, para propósitos de investigación a escala de
laboratorio.
La simulación de climatologías adversas se realiza con los simuladores
climáticos de laboratorio, también conocidos como cámaras de
envejecimiento ambiental acelerado.
Estos equipos de laboratorio permiten predecir el comportamiento de los
materiales y los sistemas tras su exposición a las diversas condiciones
atmosféricas adversas a las cuales puedan ser expuestas y estudiar su
resistencia a la intemperie.
Las condiciones del desierto y zonas desertificadas, contaminación
atmosférica y niebla ácida, vientos huracanados, concentraciones de
ozono, radiaciones solares intensas, lluvia y oleaje, polvo y tormentas
de arena, hielo, nieve y granizo, climas húmedos y climas secos,
inundaciones, altas temperaturas y atmósferas volcánicas, etc., etc.,
son situaciones climatológicas las cuales pueden ser reproducidas a
escala de laboratorio con las cámaras de simulación.
CCI viene desarrollando desde 1967 cámaras climáticas de ensayos
ambientales acelerados y simuladores climáticos de laboratorio, entre
los que se encuentran las cámaras tipo METEOTRON, capaces de reproducir
las condiciones climatológicas más adversas que se puedan encontrar en
el universo accesible y acelerarlas a requerimiento. A este respecto es
de destacar que CCI ha desarrollado este tipo de cámaras para el Consejo
Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), institutos y centros
nacionales de energías renovables y compañías relevantes del sector,
entre otras entidades públicas y universidades diversas.
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