CAMARAS DE ENSAYOS - CCI CONTROL DE CALIDAD

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Corrosión por agua contaminada

 

El agua natural existente en nuestro planeta no está formada únicamente por moléculas simples de H2O, sino que se encuentra en una permanente actividad química, debida a los continuos procesos de disolución de las diversas sustancias químicas existentes en los minerales con los que interactúan formando cationes (Ca²+, Mg²+, Na+, Fe²+, etc.), aniones (HCO-3, CO23; SO24 Cl-, etc.) y gases disueltos (O2, CO2, etc., e incluso SH2 en el caso de aguas termales).

El potencial REDOX de un agua depende de su capacidad para conducir la corriente eléctrica. Un agua poco conductora tendrá una corrosividad baja, mientras que el agua de mar; cuya conductividad es muy alta por la gran cantidad de iones presentes, la actividad de los procesos de corrosión es tan alta, que en periodos de tiempo muy cortos, los aceros desprotegidos pueden sufrir deterioros irreversibles.

Entre el agua dulce normal y el agua marina, existen una gran variedad de aguas cuya agresividad frente a los metales varía en función de factores tales como la concentración de oxígeno disuelto, el pH, la temperatura, la composición de sales disueltas, su grado de agitación, etc.

El agua de mar se caracteriza por la gran estabilidad de sus propiedades fisicoquímicas, y sobre todo por su salinidad, la cual varía entre el 30% y el 37%, excepto en el Mar Muerto, que es muy superior. De forma general, el agua de mar posee una concentración media aproximada de sales formada por:
30% de Cloruro de sodio.
3% de Cloruro de magnesio.
2% de Sulfato de magnesio.
1% de Sulfato de calcio.
0.8% de Sulfato de potasio.
0,6% de Cloruro de potasio.
0,1% de Carbonato de calcio.
0,5% de Bromuros y fosfatos diversos.
De todas ellas, la más significativa, como se ve, es el Cloruro sódico.

Pero además, especialmente en la proximidad de algunas costas próximas a zonas industriales, puertos marítimos, etc., el agua de mar puede llegar a estar muy contaminada por multitud de sustancias químicamente activas, las cuales hacen elevar sustancialmente su potencial de corrosividad.

Para evaluar la resistencia de los metales frente a la corrosión, se emplean las cámaras de ensayos acelerados de laboratorio.

Las cámaras de corrosión actuales están adaptadas para cumplir todo tipo de normas nacionales e internacionales en vigor, tales como las ASTM- B 117, UNE- EN ISO 9227, DIN 50021, DIN 53167, DIN 50907, DIN 50017 y ISO 6270-2, etc., las cuales se pueden aplicar a todo tipo de materiales expuestos a ambientes corrosivos, como es el caso de la industria aeronáutica, naval, de automoción, etc. Todo ello considerado imprescindible para dar respuesta al requerimiento de selección de los materiales más apropiados para cada aplicación.

Dado que los materiales que prestan sus funciones en condiciones extremas, se verán necesariamente expuestos a cambios climatológicos de forma sistemática, es por lo que se hace obligado realizar ensayos de laboratorio. Para ello resultan imprescindibles las cámaras de corrosión cíclica desarrolladas por CCI.

CCI desarrolla desde el año 1967, bajo la certificación AENOR, cámaras de ensayos de corrosión por niebla salina y de simulación climática para investigación y control de calidad. A este respecto es de destacar que CCI ha fabricado este tipo de cámaras de ensayos para las entidades de la máxima relevancia y los centros de investigación más prestigiosos existentes en la actualidad, tales como el Centro Nacional de Investigaciones metalúrgicas (CENIM), Empresa Nacional Siderúrgica (ENSIDESA), Instituto de Técnica Aeroespacial (INTA), AIRBUS, fabricantes de automóviles, etc.

 

www.cci-calidad.com

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