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La protección contra la corrosión de los metales es una de las
preocupaciones más importantes en la industria y por ello uno de los
motivos de realización de grandes inversiones y esfuerzos de
investigación por parte de los científicos para encontrar medios
eficaces y económicos que permitan preservar los elementos metálicos
frente a tan destructivo efecto.
Los medios de protección existentes son de muy diversa naturaleza, si
bien los más comunes se basan en: La búsqueda de aleaciones resistentes,
los procedimientos electroquímicos y la aplicación de recubrimientos
superficiales de diversas composiciones. De todos ellos, este último es
el que se encuentra más masificado habida cuenta de la multiplicidad de
productos existentes y de la masiva y simple utilización por parte de
una ingente cantidad de aplicadores de variable profesionalidad, lo cual
hace que sea tan importante formular recubrimientos eficaces con normas
claras de aplicación y de mantenimiento periódico.
Los recubrimientos anticorrosivos más comunes consisten en una mezcla o
dispersión relativamente estable de un pigmento en una solución de
resinas y aditivos. Su composición o formulación debe ser tal que al ser
aplicada una capa delgada sobre un substrato metálico, sea capaz de
formar una película seca uniforme que actúe como una barrera flexible,
adherente y con máxima eficiencia de protección contra la corrosión; la
durabilidad de la película depende fundamentalmente de su resistencia al
medio corrosivo y de la facultad de permanecer adherida al substrato
metálico; la eficiencia de protección contra la corrosión además de
considerar los factores anteriores depende de la habilidad de la
película de recubrimiento para impedir el acceso de los agentes
corrosivos al substrato metálico.
Para ello, el formulador debe realizar exhaustivos ensayos de
laboratorio, encaminados a evaluar el grado de resistencia del
recubrimiento, cuestión que se lleva a efecto con las cámaras de
corrosión de laboratorio.
La función fundamental de las cámaras de corrosión es la de exponer a
los metales, sus aleaciones y sus recubrimientos, a la acción de una
niebla salina formada por soluciones acuosas neutras de cloruro sódico
al 3,5%, la cual representa la concentración media del agua del mar en
el planeta.
Su principal aplicación se encuentra en todos los campos de la
industria, la náutica, la automoción, la construcción, y de manera muy
especial en la industria militar, tanto para la tecnología de
submarinos, portaaviones y barcos de guerra, como para los cuerpos
anfibios y la aeronáutica militar relacionada. Es por ello que estos
equipos están, además de normalizados mundialmente, homologados por los
Departamentos de Defensa de todos los países de la OTAN.
Los equipos de ensayos CCI están basados, no solo en la realización de
pruebas simples de niebla salina, sino también en la realización de
ciclos alternativos repetitivos, formados por periodos de simulación de
inmersión en agua de mar de composición conocida y a temperatura
controlada, combinados con periodos de secado en ambiente marino
igualmente a temperatura preestablecida, reproduciendo con ello la
exposición real de diversos climas, simulación del oleaje y ambiente
marino durante la navegación por los diversos mares y océanos del
planeta, desde el tranquilo Mar Mediterráneo, pasando por el Cabo de
Hornos o el Mar Muerto.
En las cámaras CCI, una microcomputadora comanda todos los automatismos
de control, a través de los cuales se realizan las funciones de control
de ciclos temporizados, temperatura de inmersión y de secado, climas,
rampas de tránsito, número de repeticiones y punto final. Todos los
datos obtenidos son almacenados mediante sistemas de adquisición para
ser procesados informáticamente. Para ello se dota a la unidad de un
potente software el cual permite elaborar los protocolos documentales de
ensayo y la presentación de informes técnicos.
CCI construye estas cámaras sin ninguna limitación de tamaño, desde los
pequeños equipos para componentes (ver imagen adjunta), hasta las
grandes cámaras para unidades completas.
Este procedimiento de ensayo ha sido homologado bajo la jurisdicción del
Comité Técnico G01 de Corrosión de Metales, bajo la responsabilidad
directa del Subcomité G01.06 Environmentally Assisted Cracking (ASTM
USA).
CCI viene desarrollando desde el año 1967 cámaras de ensayos climáticos
y de simulación ambiental para investigación de la resistencia de los
materiales a la corrosión. A este respecto, es de destacar que CCI ha
suministrado este tipo de cámaras climáticas a entidades tan
prestigiosas como CENIM (Centro Nacional de Investigaciones metalúrgicas
perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas), INTA,
AVE, AIRBUS, los más relevantes fabricantes de automóviles, centros
tecnológicos y universidades.
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