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Los diversos mecanismos implicados en el
funcionamiento de los sistemas mecatrónicos, accionamientos, actuadores,
etc., empleados en la tecnología aeronáutica y aeroespacial, y en menor
grado en los sectores ferroviario, náutico y de automoción, no solamente
están sometidos a importantes esfuerzos mecánicos de tracción,
compresión, flexión, y torsión, sino que además, y de forma simultánea,
han de soportar choques térmicos extremos en espacios de tiempo muy
cortos y en ocasiones de manera repetitiva.
Los choques térmicos sistemáticos producen fatiga térmica y un aumento
de la fragilidad de los materiales con el consecuente incremento de la
probabilidad de fallos funcionales y sus graves consecuencias derivadas.
Determinar la resistencia de los mecanismos en tales condiciones
extremas, implica la necesidad de realizar ensayos de laboratorio,
consistentes en la simulación de todas las posibles situaciones reales,
acelerándolas al máximo para garantizar la fiabilidad de los sistemas en
las condiciones más imprevisibles.
Para realizar este tipo de ensayos se utilizan las cámaras de ensayos
térmicos criogénicos simultaneados con cargas mecánicas, en las cuales
se puede determinar, por ejemplo, la carga de rotura por tracción de un
metal sometido cambios térmicos bruscos.
CCI viene desarrollando desde el año 1967, bajo la certificación AENOR,
cámaras de ensayos térmicos criogénicos combinadas con esfuerzos
mecánicos para investigación y control de calidad aeroespacial. A este
respecto es de destacar que CCI ha desarrollado este tipo de cámaras de
ensayos para las entidades de la máxima relevancia y los centros de
investigación más prestigiosos existentes en la actualidad, tales como
el Instituto de técnica Aeroespacial (INTA), AIRBUS, Construcciones
Aeronáuticas, etc.
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