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Para definir un tipo de protección como
anticorrosiva, esta habría de estar dotada de unas características de
calidad tales que permitieran garantizar con absoluta certeza la
invulnerabilidad del sustrato frente a las agresiones ambientales
susceptibles de desencadenar procesos corrosivos.
Como estas características hoy por hoy no existen, podemos decir que la
definición de “protección anticorrosiva” es utópica, o por lo menos
engañosa.
Lo correcto sería definir a los recubrimientos de protección como
“resistentes a la corrosión”, y acto seguido dar datos relativos a las
pruebas de laboratorio, para poder establecer un tiempo de vida frente a
determinados ambientes corrosivos.
Para poder definir el grado de resistencia mencionado es necesario
realizar pruebas exhaustivas de laboratorio con cámaras de ensayos
normalizadas, tales como:
Cámaras de simulación de ambiente marino:
Ensayos de corrosión por niebla salina.
Cámaras de simulación de atmósfera
industrial:
Ensayos Kesternich con humedad, SO2 y
temperatura controlada.
Cámaras de humedad saturada:
Ensayos humidostáticos a temperatura
controlada.
Y sus variantes.
CCI viene desarrollando desde 1967, bajo la Certificación AENOR, cámaras
de simulación climática, entre las que se encuentran las cámaras de
ensayos de corrosión acelerada capaces de reproducir cualquier ambiente
marino que pueda encontrarse en nuestros mares y acelerarlo a
requerimiento. A este respecto es de destacar que CCI ha desarrollado
este tipo de cámaras para el Centro Nacional de Investigaciones
Metalúrgicas CENIM, perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones
Científicas, Empresa Nacional Siderúrgica, y las compañías más
relevantes del sector, entre otras entidades públicas y universidades
diversas.
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