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La creación de una
atmósfera protectora consiste en modificar la composición del aire
existente en el interior de un recinto cerrado, con el fin de reducir el
contenido de aquellos componentes existentes en la atmósfera los cuales
pueden ser perjudiciales para los materiales y/o los productos en
cuestión.
En el caso por ejemplo de los alimentos, el deterioro puede ser debido a
la acción de las enzimas presentes en los tejidos vegetales y animales,
reacciones químicas (oxidación, pardeamiento no enzimático), acción de
agentes físicos (humedad) y proliferación de microorganismos.
En general, se trata de reducir al máximo el contenido de oxígeno para
disminuir el deterioro de los productos por oxidación, por un lado, y
también la destrucción de los microorganismos por sofocación.
Pero también existen algunos productos en los que es beneficioso
utilizar niveles elevados de ozono y oxígeno para conseguir diferentes
objetivos: retención del color en carnes rojas, e inhibición de la
reducción del óxido de trimetilamina en pescados. El dióxido de carbono
tiene propiedades fungistáticas y bacteriostáticas que inhiben el
crecimiento de hongos y bacterias en los alimentos.
De otra parte, el nitrógeno se caracteriza por ser un gas inerte de baja
solubilidad en agua y en materiales oleicos, permitiendo desplazar el
oxígeno y como alternativa a la generación de vacío. Otros gases, tales
como el argón, pueden ser utilizados.
Otra aplicación se encuentra en el campo de la conservación y
restauración de obras de arte. Según opinan relevantes restauradores, la
utilización de cámaras modulares de atmósferas modificadas para la
eliminación de xilófagos, supone una ventaja muy importante respecto de
otros sistemas contenedores.
Las cámaras de atmósferas modificadas construidas mediante paneles
ensamblables estancos, se fabrican sin límite de tamaño, admiten la
utilización de cualquier gas biocida, sea por desplazamiento de oxigeno
mediante gases inertes o no, y pueden ser climatizadas mediante control
preciso de temperatura y humedad.
Este sistema de tratamiento es absolutamente respetuoso con las obras de
arte muy valiosas al poder ser ubicadas en recintos diáfanos sin ningún
tipo de rozamiento con otros materiales. La de entrada y salida del
mobiliario, cuadros, retablos, etc., es simplísima y sin riesgos , etc.,
además de otras ventajas relacionadas con la seguridad, el ahorro de
mano de obra, la posibilidad de observar las obras de arte situadas en
el interior durante su tratamiento y la monitorización automática de los
tratamientos.
CCI desarrolla desde el
año 1967, bajo la certificación AENOR, cámaras de atmósferas
protectoras, de ensayos de laboratorio y de simulación climática para
investigación y control de calidad. A este respecto es de destacar que
CCI ha fabricado este tipo de cámaras de ensayos para las entidades de
la máxima relevancia y los centros de investigación más prestigiosos
existentes en la actualidad, tales como el Consejo Superior de
Investigaciones Científicas (CSIC), CENER (CIEMAT), AIRBUS, INTA, CTNE,
FNMT, etc.
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