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Cuando los materiales
expuestos a la intemperie, tales como los paneles fotovoltaicos, tejas,
ladrillos, pavimentos, prefabricados, luminarias, equipamientos de
tráfico, etc., se impregnan de agua de lluvia y bajan las temperaturas,
se produce la congelación del agua, la cual al aumentar de volumen por
efecto de la dilatación producida por el cambio de estado de líquido a
sólido, genera una serie de fuerzas expansivas que llevan como
consecuencia a la fatiga mecánica y a la disminución de la resistencia
estructural, entre otros efectos estructurales externos e internos.
Para evitar este problema es necesario modificar la composición de los
materiales con el fin de dotarlos de las características de calidad
adecuadas para soportar la climatología invernal. El grado de
resistencia mencionado lo denominamos heladicidad.
Para conocer la heladicidad, o el grado de resistencia al hielo de los
materiales de expuestos a la intemperie, es necesario simular a escala
de laboratorio condiciones de inmersión en agua, hielo y deshielo, de
forma cíclica repetitiva, bajo las normas de homologación
preestablecidas en cada país.
Estos ensayos normalizados se llevan a cabo en las cámaras denominadas
de heladicidad o de ensayos de resistencia a la helada, en las cuales se
pueden programar las diferentes condiciones climáticas exigidas en cada
caso. Un software de adquisición de datos permite visualizar todos los
valores almacenados en la memoria y procesarlos informáticamente con el
fin de establecer los protocolos documentales de ensayo, y presentar
informes y certificaciones ante terceros.
CCI viene desarrollando desde el año 1967 cámaras de ensayos de hielo -
deshielo, y de simulación ambiental para investigación y control de
calidad. A este respecto es de destacar que CCI ha desarrollado este
tipo de cámaras climáticas para las entidades de la máxima relevancia y
los centros de investigación más prestigiosos existentes en la
actualidad.
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