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El estado del bienestar
en los países desarrollados y el consecuente incremento del consumo de
productos que llevan implícita la utilización del plástico, hacen que el
aumento de los desechos de esta naturaleza crezca de una manera
desproporcionada.
Bolsas de plástico, envases alimentarios, productos farmacéuticos,
cosméticos, etc., son un buen ejemplo del origen de los residuos que
genera el hombre de manera habitual.
Habida cuenta de los graves efectos contaminantes que los plásticos
ejercen sobre el medio ambiente, es por lo que se requiere estudiar el
desarrollo de envases que sean realmente biodegradables.
Al margen de la recogida selectiva de residuos urbanos, la directiva
europea de seguridad 94/62CE, obliga a los productores de polímeros,
fabricantes de envases, etc., a reducir los efectos contaminantes de
estos materiales, con el fin de proteger la vida sobre el planeta.
En este sentido se requiere efectuar la evaluación de la
biodegradabilidad de los envases según el tipo de descomposición que
presentan, en todos los medios posibles y en función de las diversas
condiciones climáticas presentes.
Para ello CCI fabrica desde el año 1967 cámaras de ensayos de
biodegradación de plásticos, en las cuales se pueden simular condiciones
climáticas diversas tales como: concentraciones variables de CO2,
radiación solar, calor, frío, humedad, tasa de oxígeno, etc.
A este respecto es de destacar que CCI ha desarrollado este tipo de
cámaras para el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC),
Institutos y Centros de investigación de plásticos, etc., entre otras
entidades relevantes y universidades diversas.
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