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Los que estábamos al servicio de la
antigua Junta de Energía Nuclear en los años setenta, (hoy CIEMAT) bajo
la presidencia de José Maria Otero Navascués, la fisión nuclear era
la base de nuestro trabajo diario; sobre todo los que irradiábamos
directamente en el núcleo del reactor JEN-1(refrigerado por agua pesada)
de forma rutinaria, para producir isótopos radiactivos, realizar
análisis de trazas para la policía científica, investigaciones
multidisciplinares (como la investigación de la metabolización del cobre
radiactivo en semillas de tomate, realizado por Miguel Angel Beteta
Garmendia y que fue publicado en la Real Sociedad Española de Física y
Química) y ensayo de materiales diversos por activación neutrónica.
Entre los proyectos de investigación realizados por nuestro equipo cabe
destacar el análisis de las muestras de polvo y roca lunar que las naves
Apolo traían a la Tierra y que la NASA nos enviaba a la Sección de
Activación neutrónica dirigida por Julio Petremén y Antonio Travesí
Jiménez con la colaboración de Juan Palomares López, Juan Adrada García,
Luís Company Barceló y el que escribe Miguel Angel Beteta Garmendia,
(dentro del proyecto internacional de colaboración científica, en el que
todos estábamos orgullosos de colaborar). Recuerdo el primer analizador
multicanal de partículas gamma que tuvimos que aprender a manejar sin
ayuda alguna; alma del proyecto, habida cuenta de que nos permitía
identificar todos los átomos existentes en la materia, en función de la
energía de los picos energéticos de los isótopos radiactivos resultantes
de la irradiación.
Era la época de la bomba de Palomares (la bomba atómica que se
desprendió de un bombardero americano y cayó en la costa de Palomares, y
el famoso baño de Manuel Fraga Iribarne para calmar la inquietud de la
población), que tuvimos allí mismo en una
caseta que se construyó al efecto (custodiada el cuerpo propio de la
Guardia Civil), la fuga radiactiva que entonces se llevó en secreto y
que afectó a la agricultura de la provincia de Madrid (todavía puedo
recordar el olor fétido de las coliflores que llegaban en camiones para
ser analizadas), la llamativa vestimenta de los que trabajaban en la
producción de Plutonio, las visitas a la sección de agua pesada en la
que trabajaba mi querido amigo Miguel Angel Fernández, las clases de
tenis impartidas por el excampeón de la Copa Davis Maturana, la tesis
doctoral relativa al marcado de aceites lubricantes con isótopos
radiactivos de Mari Carmen Piñar (hija del político Blas Piñar) y tantos
otros, la disciplina militar existente, etc., etc.
Recuerdo que en aquel tiempo nos llamó la atención la llegada del nuevo
concepto de fusión nuclear, traída de la mano de Guillermo Velarde.
Todos sabíamos que un neutrón procedente del Uranio (U-235) generado en
el núcleo del reactor, al incrustarse en el núcleo de un átomo estable
lo fisionaba, liberando nuevos neutrones, que a su vez fisionaban otros,
creando una reacción en cadena, con una generación de energía y de
partículas subatómicas radiactivas extraordinaria.
Después hemos sabido que la fusión nuclear se produce en un reactor
absolutamente diferente, como lo es el ITER (imagen), el cual posee una
cámara toroidal en la que intensísimos campos electromagnéticos obligan
a los protones y neutrones del deuterio y del tritio a acercarse tanto
como para contrarrestar la repulsión de las cargas de distinto signo y
formar nuevos núcleos de helio, liberando una energía monstruosa
equivalente a la de un nuevo Sol.
También sabemos que esto se puede conseguir con la tecnología láser para
el confinamiento inercial, cuyo proyecto europeo ha sido denominado
HIPER.
Es una nueva era en la que España participa en temas de seguridad, medio
ambiente y tecnología, especialmente en el diseño de las cámaras donde
se producirá la reacción, o el estudio de los materiales que formarán el
blanco y la cámara donde se colocará el deuterio y tritio, como
combustible nuclear, en lugar del U235 o Plutonio empleado en la fisión.
CCI viene desarrollando desde el año 1979 cámaras de ensayos de
materiales para tecnología nuclear. A este respecto es de destacar que
CCI ha suministrado este tipo de cámaras al CENER-CIEMAT del Consejo
Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), diversas centrales
nucleares de España, universidades y centros tecnológicos relacionados.
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